Hamuy ve en el Ministerio de Ciencias la posibilidad de dejar un legado al país

Fecha Publicación: 9/4/2016

Es la creación de esta nueva institucionalidad la que lleva al Premio Nacional a dejar de lado el trabajo académico e investigativo para asumir uno de los cargos más conflictivos del último tiempo.

 

Tania Merino Macchiavello
tania.merino@diarioconcepcion.cl


Desde que asumió como presidente de Conicyt el 21 de marzo pasado, Mario Hamuy ha rechazado, según calcula, más de 50 entrevistas. Dice que está construyendo un plan comunicacional y que no habrá contacto con la prensa sin haber finiquitado este proceso. Sin embargo, habló en exclusiva con Diario Concepción.

La reticencia a las entrevistas no es difícil de entender si se considera que su llegada al cargo estuvo precedida de la polémica salida de Francisco Brieva, quien renunció argumentando el no pago de seis meses de remuneraciones, y del paso al costado de Bernabé Santelices, Premio Nacional de Ciencias Naturales 2012, que duró sólo dos meses en el puesto. 

Todo esto condimentado por el debate político que se generó en 2015 y que encontró su máxima expresión en la marcha de los científicos en noviembre pasado. 

- Me pide que no le pregunte, pero ¿por qué un investigador reconocido como usted decide asumir un cargo que venía con tanto ruido como la presidencia de Conicyt?

- (Hace una pausa ) Lo más entretenido del nuevo desafío es la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología, yo diría que es fantástico, una gran oportunidad para un científico, aunque no se dedique o no haya tenido tanta experiencia en temas administrativos de política pública. Me parece un desafío intelectual bastante interesante, que podría, eventualmente y espero que así sea, ser un legado para el país y para la comunidad científica tecnológica.

- Desde la experiencia internacional, qué podríamos recoger de otros ministerios para crear esta institucionalidad?

- Bueno, eso lo voy a responder más adelante -asegura sacudiendo las manos en señal de negación- , cuando esté bien interiorizado de lo que es Conicyt y del proyecto de la creación del Ministerio, tengo todavía que hacer un trabajo de estudiar y compenetrarme de temas que son nuevos para mí. Llevo apenas dos semanas en el cargo, por lo tanto, necesito un tiempo para estudiar, aprender bien los desafíos que existen. Cuando haya terminado esa labor de levantamiento de información, me voy a contactar con todos aquellos medios de prensa que han demostrado tener un gran interés, para tener una conversación más profunda.

- El hecho de que tengamos tecnología de punta en el tema de la astronomía, que lleguen investigadores de todo el mundo a nuestro territorio, ¿abre oportunidades a la ciencia nacional?

- La astronomía es un área muy privilegiada por las condiciones naturales de nuestro país, tenemos una corriente de Humbolt que nos protege por el lado oeste, una cordillera de los Andes que lo hace por el este y ahí hay una franja angosta de tierra con muy pocas nubes, con cielos muy transparentes que se transforma, y no es por ser chovinista, en la ventana más transparente para poder estudiar el universo en el mundo, junto con Hawai, pero Hawai tiene muy poco espacio para poner telescopios, está bastante saturado.

Esto se ha traducido en que las condiciones naturales, junto con una política pública bien estable, han incentivado que los observatorios internacionales se instalen en nuestro país desde comienzos de los años setenta y esto ha ido creciendo sistemáticamente, al punto que hoy concentra el 40% de la capacidad de observación en telescopios sobre la superficie de la tierra y va a continuar. Se estima que vamos a llegar al 70% cuando lleguen dos de los tres megatelescopios, uno de 24 metros, el Magallanes Gigante y otro de 40 metros del Observatorio Europeo Austral.

- Y ¿cómo va a impactar en el desarrollo de otras áreas, por ejemplo?

- Por de pronto la astronomía se ha desarrollado enormemente gracias a que se reserva un porcentaje de observación en cada uno de estos telescopios de instituciones extranjeras que operan en Chile, 10% de las noches se reserva para los astrónomos nacionales y eso ha hecho que nuestra actividad crezca de unos 20 académicos, hace 30 años, a 220 en la actualidad. 

El aspecto donde yo creo que hay un tremendo potencial y que no se ha aprovechado mucho es la astroingeniería, o sea que Chile no se ha involucrado tanto en lo que es diseño y construcción de estos instrumentos sofisticadísimos.

- Hay una oportunidad también de capital humanos, por la cantidad de universidades que tenemos...

- Hay una gran oportunidad no sólo para aprovechar el capital humano existente, sino también para ampliar esas capacidades locales. Está la Universidad de Concepción que tiene un grupo de astroingeniería que está partiendo, la Universidad Católica de la Santísima Concepción que tiene dos astroingenieros que están empezando a poner una semilla y no son muchos los grupos, en Antofagasta, en Santiago hay dos o tres grupos. Creo que hay un tremendo potencial y que hay que incentivarlo, hay que coordinarlo con los observatorios internacionales para que Chile se involucre desde el comienzo y que el país se transforme en una especia de motor de la innovación, a partir de las oportunidades que nos da la astronomía.

- Y ahí proyectos como el parque científico tecnológico que tiene la UdeC podrían favorecer este tipo de desarrollos...

- Las academias son los principales motores del desarrollo científico tecnológico en el país, de manera que todos los esfuerzos que se hagan desde allí son muy bienvenidos.

- Su desafío es dejar como legado el Ministerio de Ciencia, ¿cómo va a impactar al país?

- El Ministerio de Ciencia y Tecnología es la plataforma para pensar el futuro de Chile (levanta las cejas y gesticula para advertir que no hará más comentarios).


 


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