Creo que se debe disminuir la jornada laboral, pero junto con ello, diseñar un proceso de cambio cultural profundo en cuanto a cómo hacemos las cosas.
Decir algo más del talento y trabajo de las hermanas Abraham ya casi está de más. Por eso, solo quería contar una pequeña anécdota que las retrata como personas: sencillas, amables y lejos de creerse figuras ni marearse con tanto oro.