La vacuna no funciona como una solución mágica. La respuesta entregada por la ciencia no exime al individuo de su responsabilidad de protegerse a sí mismo y a los demás.
Frente al problema de una sociedad que históricamente ha normalizado la violencia hacia la mujer, todas las personas y especialmente quienes ejercen un cargo público, deben asumir la responsabilidad de sus declaraciones.
Hay que robustecer el mercado de trabajo y abrir espacio para que todos y todas, si así lo desean, puedan acceder a un puesto laboral de calidad.
Es clave que la ciudadanía implemente sus propias medidas de distanciamiento y cuidado personal de la salud, con y sin cuarentenas obligatorias.
Con los efectos de la pandemia, especialmente sobre el mercado laboral, lo más probable es que el país requiera mayores estímulos fiscales y monetarios hasta que se vean señales claras de una recuperación robusta.
Buena parte de la ciudadanía aún no tiene claro quiénes son los nombres. En nuestro medio, el espacio Diálogo Constituyente ofrece una opción para conocer a las cartas regionales.