Esta es una muestra no solo de la solidaridad entre países latinoamericanos, sino del sentimiento de hermandad y colaboración que prima entre naciones que siempre acuden cuando otros países viven escenarios complejos.
En el caso del Biobío no es la excepción, pues es una zona del país que de manera histórica ha palpado problemas de este tipo, muchas veces, dado a la condición industrial propia de todos sus rincones.
Penco y Tomé son parte de esta condición. Sin embargo, tras el megaincendio de enero, las consecuencias son sensibles y todavía palpables. Desde Lirquén hasta Dichato el público simplemente no aparece.