Lo más inmediato ha sido la labor de aquellos y aquellas que han ido a las zonas afectadas a prestar una mano por medio de almuerzos, puntos de acopio, entrega de útiles de aseo, de ropa, etc.
La nueva edificación de hogares corre contra el reloj. Por ello todo el ánimo de hacer bien las cosas y apoyar, ya descritos, debe seguir su caudal. Miles de compatriotas dependen de eso.
La respuesta de hoy —marcada por el respeto, la prudencia y la colaboración— será clave para una reconstrucción que no sólo sea material, sino también social y ética.
Pero ahora viene otro capítulo. Viene el capítulo de la entrega de ayuda, de la solidaridad, de la organización social. (...) Pero también viene otro capítulo más: el de la salud mental de las víctimas, e incluso, de quienes se han desplegado en esta catástrofe.