Opinión

Todos con velas en este entierro

Por: Procopio | 05 de Mayo 2019

Los mensajes que se ponen en una botella y arrojados al mar, pueden quedar por allí, flotando y a la deriva, sin destino, o con suerte llegar a manos de quien, sin tener interés sobre el contenido, opte por lanzar de nuevo el mensaje al mar, esta vez sin botella, para su definitiva pérdida.

Este particular mensaje, no viene precisamente en una botella, pero tiene sus características, es decir dirigido a todos y a nadie, desde una ciudad turística. El motivo es informar de medidas que han decidido adoptar, pero se trata de una situación que se puede aplicar a muchas otras ciudades, turísticas o no, porque todas son habitadas, con gente de allí mismo o además por gente que viene de otras partes.

Se trata de cuidar la ciudad, lo que había sido al principio una normativa para el modo de hacer publicidad en una localidad con vocación de belleza, se ha transformado en un cuerpo legal, una ordenanza que se extiende a normar todo lo que tiene que ver con el uso de los espacios públicos, el mobiliario urbano, el material y estilo que debería tener, como marca de identidad.

Una cosa es el plan que regula como se hace la ciudad, otra es dar un paso más para determinar su estilo, la forma que debe tener, el aspecto que le presenta al visitante y deja en él una marca imborrable y grata de su estadía, empezando por los umbrales, esos espacios que rodean sus lugares de entrada.

Sería un propósito imposible o de mucha complejidad cuando la naturaleza o el clima, no ayudan, pero por estos lados las tenemos todas para ser una de las ciudades más bellas de Chile. Ya tenemos menciones honrosas, pero quedan pegas pendientes, todos podemos ponerle el hombro

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