Opinión

Pan, infaltable en la mesa de los chilenos

Por: Diario Concepción | 05 de Noviembre 2018
Fotografía: Diario Concepción

Carolina Salazar Ibacache
Académica de Nutrición y Dietética
Universidad San Sebastián

Chile es el segundo país del mundo con mayor consumo de pan por habitante, bordeando los 90 kilos por persona anualmente. Además, los hogares tienen un gasto promedio cercano al 1,89% del presupuesto familiar.

Se trata de un alimento muy sencillo en su composición. Está constituido por tres ingredientes básicos (harina, agua y levaduras activas como Saccharomyces cerevisiae). A estos se les pueden añadir otros muchos, lo que da lugar a la gran variedad de panes existentes en el mercado.

En nuestro país, la harina de trigo fue seleccionada como vehículo de fortificación de tiamina, riboflavina, ácido fólico y hierro, debido a que el pan y sus derivados son alimentos de consumo habitual en Chile y su adición no altera las características organolépticas de estos productos. Esta intervención ha sido altamente efectiva, generando una importante reducción en la prevalencia de nacimientos de niños con defectos del tubo neural durante los últimos años. Así, el programa de prevención primaria de los defectos del tubo neural en Chile mediante la fortificación de la harina de trigo con ácido fólico ha logrado en diez años rebajar la tasa de prevalencia de 17,02 por 10.000 nacimientos a 9,58 por 10.000 nacimientos.

Asimismo, el pan constituye una importante fuente energética en forma de hidratos de carbono complejos (almidón). Contiene alrededor de un 9% de proteínas procedentes del grano de trigo, aunque no son de gran valor biológico ya que son deficientes en lisina y treonina. Su bajo aporte de grasas hace que sea un alimento equilibrado y con un perfil nutricional adecuado a cualquier situación. Es una buena fuente de fibra, ya que parte del almidón se transforma durante el procesamiento y la cocción en almidón no digerible que actúa como fibra. Por supuesto, el pan integral es más rico en fibra que el común.

También aporta cantidades no despreciables de minerales (Ca, Fe, Mg y Zn) y vitaminas del grupo B (tiamina, niacina y ácido fólico). Su riqueza en estos oligoelementos depende del grado de extracción de la harina y de si se ha enriquecido la masa durante la elaboración con dichas sustancias.

Una porción de pan aporta en promedio 140 calorías, las que se pueden ver aumentadas a más del doble si se consume con agregados de mayor contenido graso. Si comparamos el aporte nutricional del pan versus el de alimentos como las papas fritas, es notoria la diferencia. Una porción de papas fritas aporta en promedio 400 calorías, en cambio, 100 gramos de pan blanco aportan 260 calorías.

Por lo tanto, el pan no engorda siempre que sepamos consumir la porción correcta y acompañarlo con agregados ricos en proteínas y de bajo aporte en grasas como el quesillo, jamón de pavo o huevos más verduras como tomate o lechuga. También es importante comentar que el pan integral no sirve para bajar de peso, ya que contiene aportes nutricionales similares en calorías.

Las recomendaciones nutricionales son: consumir solo la porción, la que puede variar entre los distintos panes que se encuentran en el mercado; preferir aquellos de bajo contenido en grasas como marraqueta, pita o ciabatta, además de optar por alternativas altas en fibra. Siempre es bueno asesorarse con un profesional nutricionista, ya que los alimentos por sí mismos no tienen la capacidad de engordar o adelgazar a quien los consume.

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