Editorial

La reforma educacional chilena no ha terminado

Es evidente que la reforma educacional no ha dado en el blanco, sus defectos subyacen en los conflictos plenamente vigentes, la insatisfacción del magisterio, la inquietud de padres y apoderados, las intranquilidades de la educación superior.

Por: Editorial Diario Concepción | 21 de Julio 2019
Fotografía: Agencia UNO

Confundidos con frecuencia ante un escenario de problemas por resolver, de una reforma educacional que no termina de consolidarse y que ha dejado sobre la mesa asuntos cuya prioridad no parece ser la misma para los diferentes actores, se debe observar la situación desde un punto de vista lejano, con la debida perspectiva y esperable neutralidad, el juicio de expertos no comprometidos políticamente con el este debate todavía presente.

El año pasado, durante el VI Encuentro Anual de la Sociedad Chilena de Políticas Públicas, en la U. del Desarrollo, se presentó a Pasi Sahlberg, un educador finlandés, académico de Harvard, experto en la reforma educacional de su país, quien realizó un análisis del estado de desarrollo de este ámbito en Chile, no se limitó a su exposición en el evento señalado, sino que sostuvo reuniones con senadores y diputados oficialistas, para discutir los alcances del proyecto que impulsa el Ejecutivo respecto a Educación. Es interesante observar que pese a lo lapidario de su declaración inicial nada de esto haya estado en las discusiones sobre la materia, en declaraciones ministeriales o en los debates suscitados por la larga huelga de los profesores.

Es muy posible que una de las conclusiones de este investigador esté en el subconsciente colectivo del ciudadano corriente; al juzgar la educación chilena como desigual, segregadora y con poca calidad, más la dura declaración “No hay sistema en el mundo que haya mejorado con las políticas educativas que hoy tiene Chile”.

Entrevistado por un medio de circulación nacional se manifestó impactado por la “inequidad casi extrema” que tiene el sistema educacional chileno, lo cual, según su opinión “refleja una profunda desigualdad de ingresos en la sociedad y crea uno de los mayores desafíos para la reforma”, añadió que Chile no se compara favorablemente con otras realidades internacionales, por ejemplo al observar cuan equitativa es la distribución de recursos públicos en el sistema educacional, al mostrar una fuerte correlación entre cómo los países gastan su presupuesto de educación y la equidad en esos sistemas educacionales, conclusiones de investigadores y de la prueba Pisa de la Ocde, muestran que casi todos los países con sistemas exitosos, como Canadá, Corea y Finlandia, tienen sistemas de educación públicos fuertes, “donde el dinero estatal se gasta donde más se necesita”.

Para ser todavía más específico sitúa a nuestro país como un ejemplo internacional de un sistema ampliamente privatizado y que opera según principios del libre mercado, el que trae consigo una equidad decreciente en los resultados del aprendizaje, una calidad de la educación general menor que la esperada y una creciente insatisfacción de los padres hacia el sistema educacional, que no hace más que resumir declaraciones vertidas por diferentes colectivos chilenos en las últimas décadas.

Es evidente que la reforma educacional no ha dado en el blanco, sus defectos subyacen en los conflictos plenamente vigentes, la insatisfacción del magisterio, la inquietud de padres y apoderados, las intranquilidades de la educación superior, las demandas de la educación temprana y sobre todo, el producto de todos los esfuerzos educacionales de nuestro país, juzgado como insatisfactorio, no solo por la formación incompleta, sino por la alfabetización rudimentaria de muchos y la insuficiente formación cívica de la mayoría.

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