Editorial

El talón de Aquiles de la productividad laboral

Para nuestro país, el informe último Going for Growth 2019 de la Ocde, señala que, si bien es cierto, hubo un progreso rápido en las últimas décadas, ese progreso se ha detenido después de 2013, reflejando un débil crecimiento del empleo y un deterioro de la productividad.

Por: Editorial Diario Concepción | 18 de Julio 2019
Fotografía: Raphael Sierra P.

El escenario general parece desalentador, a nivel planetario, la globalización, la digitalización, el envejecimiento y la degradación del medio ambiente son las grandes tendencias que determinan los niveles de vida y el bienestar del futuro.

Por otro lado, también en el lado sombrío, las perspectivas parecen débiles ante la ausencia de un renovado dinamismo de reformas. La economía mundial se enfrenta a nuevos obstáculos, y el crecimiento se debilita por la incertidumbre comercial. El Banco Mundial señala que los avances en los niveles de vida, medidos por el PIB per cápita, han sido mucho más lentos desde la última gran crisis financiera, por lo tanto, indica que los encargados de formular políticas deberían implementen las reformas necesarias para lograr un crecimiento más fuerte, más inclusivo y ambientalmente sostenible, y ayudar a las personas a aprovechar al máximo las oportunidades en este nuevo mundo.

Para nuestro país, el informe último Going for Growth 2019 de la Ocde, señala que si bien es cierto hubo un progreso rápido en las últimas décadas, ese progreso se ha detenido después de 2013, reflejando un débil crecimiento del empleo y un deterioro de la productividad. Igualmente, indica que aunque todavía altas, la inequidad y la pobreza han disminuido substancialmente y son más bajas que en otros países de la región.

Hay en este relato factores que escapan a la voluntad de las políticas públicas, y obedecen a factores externos las más de las veces impredecibles y altamente variables, pero hay otros que dependen de estas políticas, como por ejemplo, la productividad del trabajador chileno, teniendo en cuenta, según el informe Ocde , que en los últimos quince años y entre los países, el crecimiento en la productividad laboral explica en gran parte el crecimiento del PIB per cápita.

Desde 1950, según cifras de Conference Board Total Economy Database, es posible observar un crecimiento casi sostenido de la productividad laboral en Chile exceptuando algunos períodos de baja en las décadas del setenta y ochenta. Sin embargo, este crecimiento muestra un desempeño desfavorable en el contexto internacional, allí, Chile está en el penúltimo lugar entre los países Ocde.

Entre un total de 33 países en el ranking de productividad laboral medida como el PIB producido por hora trabajada en el 2013, Luxemburgo y Noruega lideran con alrededor de 90 dólares producidos por hora, mientras que en Chile y México no superan los 30 y 20 dólares respectivamente, reconociendo, sin embargo, que el rendimiento del trabajo también está condicionado por otros factores: propios, como capacitación y conocimientos, y externos como herramientas disponibles, infraestructura o tecnología, que inciden sobre la productividad.

La interdependencia entre los factores productivos motiva importantes diferencias, en las perspectivas de los expertos, lo que explica que sea un tema en el que no existe un consenso generalizado en varios aspectos. Actualmente, existe una importante discusión académica respecto de las verdaderas causas que explican las tasas de crecimiento y su diversidad abarca desde las más tradicionales como el ahorro y el gasto de inversión interna y externa, pasando por la infraestructura, las instituciones y estabilidad política, pero no es posible ser renuente en el apoyo decidido a la educación de calidad y a la inversión en investigación y desarrollo.

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