Editorial

Jornadas laborales alternativas para estudiantes

El desempleo juvenil, en los últimos ocho años, se ha mantenido por sobre el 17%, mientras la tasa de desempleo nacional baja de 9% a 7%, es decir, los jóvenes desocupados más que duplican al resto de la población desempleada.

Por: Editorial Diario Concepción | 27 de Junio 2019
Fotografía: Contexto | Time Jobs.

Los cambios en la sociedad han tenido efectos importantes en cada uno de sus integrantes, nuestra realidad nacional ha determinado demandas sobre el mundo del trabajo, por la presión de una sociedad de consumo, por una parte y por la necesidad asegurar los recursos básicos, por otra, en ambos extremos. Sea cual sea la causa, los jóvenes se ven obligados a trabajar, posiblemente con más urgencia que antes, cuando las demandas eran menores y, en consecuencia, las familias podían satisfacerlas con los adultos como proveedores.

La mayor demanda por trabajo por parte de los jóvenes ejerce presión sobre el sistema. Así, las cifras históricas de empleo y desempleo nacional muestran que el desempleo juvenil, en los últimos ocho años, se ha mantenido por sobre el 17%, sin mostrar grandes variaciones en el tiempo, mientras la tasa de desempleo nacional baja de 9% a 7%, es decir, los jóvenes desocupados más que duplican al resto de la población desempleada.

Según el estudio elaborado por la Ocde, «Education at a glance 2018», la cifra de jóvenes de entre 15 y 29 años que ni estudian ni trabajan (ninis) alcanza el 21%, muy por encima de la media de la organización (15%) que sitúa a Chile como el cuarto país dentro de la agrupación. Según la Encuesta Casen 2018, de los más de 500 mil ninis en Chile, el 31% son hombres y el 69% son mujeres, de los que un 85% reside en zonas urbanas. Para los expertos en políticas públicas, el problema es la falta de oportunidades al vivir en un contexto de vulnerabilidad y marginación social.

Hace pocos días la Cámara de Diputados ratificó los cambios emprendidos por el Senado al proyecto que establece una jornada parcial alternativa para estudiantes trabajadores, la propuesta ahora quedó en condiciones de convertirse prontamente en ley de la República, se acogió una clasificación para identificar las reglas que regirán en la jornada parcial alternativa de trabajo y descansos que podrán pactar los estudiantes trabajadores con sus respectivos empleadores.

Se establece el límite mínimo de edad para postular a puestos de trabajo en 18 años, pero se rebajó de 28 a 24 años el tope, para los estudiantes que cursen estudios regulares o en proceso de titulación superior universitaria, profesional o técnica reconocida por el Estado o en entidades ejecutoras de programas de nivelación de estudios. Entre otras normas, se indica que, tratándose de estudiantes trabajadores, se deja abierta la opción que las partes pacten jornadas concordantes con el horario académico lectivo vigente del estudiante, anexadas en el respectivo contrato de trabajo.

Hay evidencia de preocupación para preservar beneficios propios de los estudiantes que se acojan a este contrato especial, tales como mantener su calidad de causantes de asignación familiar, o que las remuneraciones que reciban no sean consideradas como renta para efectos de determinar su condición socioeconómica o la de su grupo familiar para el acceso al Fondo Solidario, crédito fiscal universitario u otra forma de financiamiento de sus estudios.

Como en toda propuesta, han surgido voces disidentes, pero que deben ser contrastadas con las ventajas objetivas, es una nueva oportunidad para resolver favorablemente el problema de la desocupación de los jóvenes, que debería ser juzgada por la calidad de sus por los resultados y no por la magnitud de las sospechas o la desconfianza.

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