Editorial

Insuficiente cuidado de la salud mental de los adultos mayores

Es predecible el aumento de enfermedades mentales asociadas al envejecimiento, que ya representan el 6,6% de la discapacidad total en este grupo etario.Más del 20% de las personas mayores de 60 años sufre algún trastorno neuropsiquiátrico.

Por: Editorial Diario Concepción | 10 de Mayo 2019
Fotografía: Archivo Copesa

La población mundial está envejeciendo rápidamente. Entre 2015 y 2050, se doblará la proporción de la población mundial mayor de 60 años, pasando del 12% al 22%. Actualmente, existen en Chile 2,6 millones de personas mayores de 60 años, más del 15% de la población, con una esperanza de vida que llega hoy a los 79 años promedio. Para 2025, se espera que la población sobre 60 llegue al 20%, superando en porcentaje a la población menor de 15 años.

Una de las consecuencias de esta situación, para el sistema de salud chileno, es el predecible aumento de enfermedades mentales asociadas al envejecimiento. Los trastornos mentales y neurológicos representan el 6,6% de la discapacidad total en este grupo etario. Los adultos mayores pueden sufrir problemas mentales que es preciso reconocer. Más del 20% de las personas mayores de 60 años sufre algún trastorno neuropsiquiátrico y los que se presentan con mayor frecuencia son la demencia y la depresión. Muchas veces, los síntomas de estos trastornos son pasados por alto o se diagnostican erróneamente, porque se confunden con otros problemas que se experimentan en esta etapa de la vida.

Según se describe en el libro de Flacso-Chile, editado en 2016; Salud Mental y Personas Mayores, en los términos de la OMS, “los determinantes de la salud mental y de los trastornos mentales incluyen no sólo características individuales, tales como la capacidad para gestionar nuestros pensamientos, emociones, comportamientos e interacciones con los demás, sino también factores sociales, culturales, económicos, políticos y ambientales, tales como las políticas nacionales, la protección social, el nivel de vida, las condiciones laborales o los apoyos sociales de la comunidad”.

La demencia es una de las afecciones más graves, en Chile, un 1,06% de la población presenta alguno de sus tipos, lo que equivale a alrededor de doscientas mil personas. De acuerdo a las cifras del Ministerio de Salud, se producen 3.432 defunciones anuales, siendo la cuarta causa específica de muerte. Ocupa el lugar 18 de las enfermedades causantes de pérdida de años de vida saludable. Aun así, la percepción de apoyo social a los afectados no sobrepasa el 30%, según un informe de Senama.

En el “Segundo Encuentro de cuidadores de personas con demencia”, organizado recientemente por la Corporación Alzheimer Chile, se expresó, “Las demencias están en un abandono sanitario. No hay una política pública que cubra los altos costos familiares, tanto en lo personal como en lo económico. No se enferma sólo el paciente, sino que todo su entorno sufre un cambio”.

En el libro aludido, se señala que todos los modelos diseñados para enfrentar este desafío tienen rasgos comunes: no sustituyen a la familia, priorizan los cuidados de larga duración domiciliarios, son sistemas descentralizados en regulación, entregan financiación pública parcial, los usuarios participan en el financiamiento del sistema, los servicios de cuidado se proveen de forma mixta, participando el sector público, privado y tercer sector, promoviendo todos una coordinación socio-sanitaria.

Las autoridades que corresponda tienen por delante una tarea, que demanda un nuevo y eficiente impulso, Chile envejece, no sin consecuencias, el diseño de los planes de salud necesitan adecuarse a esta demanda creciente, que pudo haberse ignorado, pero que ahora es parte de una realidad insoslayable.

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