Editorial

La salud de los estudiantes de educación superior

Por: Editorial Diario Concepción | 28 de Noviembre 2018
Fotografía: La Tercera

La salud de los adolescentes no ha recibido suficiente atención, posiblemente, debido a paradigmas falsos, como aquel de su general y envidiable buena salud; joven y sano como una dualidad natural e inseparable, que en realidad es solo ignorar el número y frecuencias de trastornos por diversas patologías en nuestros adolescentes, algunos de ellos visibles, como enfermedades de sintomatología evidente, pero otros no detectables a simple vista, o imperceptibles a la mirada superficial, problemas de salud mental, de muchos tipos y muy variable gravedad.

La salud mental del adolescente ha tenido un comportamiento asociado a los tiempos actuales, en todo el mundo. Según los datos de la OMS, publicados en septiembre de este año, una de cada seis personas afectadas tiene entre 10 y 19 años, así, los trastornos mentales representan el 16% de la carga mundial de enfermedades y lesiones en personas de ese rango etario.

La aparente poca frecuencia de estas alteraciones se debe a su escasa visibilidad. Aunque la mitad de los trastornos mentales comienzan a los 14 años, en la mayoría de los casos no se detectan ni se tratan. Entre estos cuadros, uno de los más preocupantes es la depresión, una de las principales causas mundiales de enfermedad y discapacidad entre los adolescentes, contribuyendo a aumentar las cifras fatales, como es el caso del suicidio, que resulta ser la tercera causa de muerte en jóvenes de 15 a 19 años.

Por otra parte, para enfrentar a idea que se trata de problemas transitorios que se autocorrigen con el paso de los años y la llegada de la madurez, las consecuencias de no abordar los trastornos mentales de los adolescentes sí se extienden, en la mayoría de los casos, por el resto de la vida, lo que afecta su salud física y mental, y limita las oportunidades de llevar una vida satisfactoria como adultos.

Entre los factores que pueden contribuir al estrés durante la adolescencia están el deseo de una mayor autonomía, la presión para amoldarse a los compañeros, en efecto, a pesar de no existir estudios completos sobre estas situaciones, se ha descrito las dificultades de algunos estudiantes que ingresan a instituciones de élite, pertenecientes a la primera generación en la educación superior de sus familias “lo pasan realmente mal, porque sienten que no pertenecen, que no hablan el mismo idioma”, en un comentario del director del Centro de Estudios en Psicología Clínica y Psicoterapia de la U. Diego Portales.

La influencia de los medios y las normas de género pueden exacerbar la disparidad entre la realidad vivida por el adolescente y sus percepciones o aspiraciones para el futuro, añadido a la calidad de su vida hogareña y las relaciones con sus pares. La violencia (incluidos los malos tratos y la intimidación) y los problemas socioeconómicos son riesgos reconocidos para la salud mental, situaciones que no resultan excepcionales en las universidades y centros de formación técnica.

Cualquiera de nosotros que tenga adolescentes en las casas de estudios superiores puede agregar otros desafíos que tienen que enfrentar los adolescentes, problemas de definición sexual, de relaciones interpersonales, de rendimiento académico, por lo tanto, es muy valedera al pregunta sobre qué están haciendo las instituciones al respecto, posiblemente, existen unidades de apoyo y también es posible que éstas sean claramente insuficientes.

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