Editorial

Impacto cercano de los daños a la biodiversidad

Por: Editorial Diario Concepción | 10 de Mayo 2018
Fotografía: Archivo Diario Concepción.

Es extremadamente difícil lidiar con las controversias que incluyen convicciones viscerales además de los argumentos propios de la razón, el ciudadano común sabe muy bien que el corazón tiene razones que la razón no entiende, una situación de muy difícil abordaje y que está siempre presente en las polémicas entre productividad y medio ambiente, de las demandas del desarrollo y los resguardos del planeta, ambas absolutamente trascendentes, pero que evolucionan en diferentes marcos temporales, las del presente y futuro próximo y aquellas del futuro mediato y lejano.

El presidente de la Plataforma Intergubernamental de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos, (IEB), después de concluir que la contribución de la biodiversidad y la naturaleza a las personas parece ser un asunto más bien académico que cercano a nuestra vida diaria, hace una declaración rotunda; “Nada puede ser más alejado de la verdad; ellas -la biodiversidad y la naturaleza– son la fuente de nuestra comida, agua limpia y energía. Están en el corazón no solo de nuestra sobrevivencia, sino también de nuestras culturas, identidades y capacidad de disfrutar la vida”.

Es muy difícil contrarrestar una declaración así de explícita con evidencia en contrario, lo que más se puede hacer es hacer propuestas conciliatorias, de amortiguación o derechamente falaces e hipócritas, para justificar iniciativas redituables, pero agresivas. Estamos frente al mensaje más contundente que deja el primer diagnóstico planetario sobre el estado de la naturaleza entregado por la Plataforma aludida, su conclusión es que la biodiversidad no solo permite crear riqueza explotándola, sino además, la calidad de vida del hombre depende de ella de una manera amplia y profunda, que el bienestar del ser humano depende de la salud de la biodiversidad.

“La huella humana en América ha aumentado fuertemente en los últimos 50 años, duplicándose o triplicándose en el período”, dice Aníbal Pauchard, director del Laboratorio de Invasiones Biológicas de la U. de Concepción, investigador del IEB. Al mismo tiempo que señala como lo más grave la pérdida de hábitat natural debido a la deforestación, urbanización y habilitación de terrenos agrícolas.

Al considerar además los efectos del cambio climático y las especies invasoras, el riesgo para la biodiversidad es muy alto, esta muestra signos de declinación en todas las regiones del mundo, una alarmante tendencia pone en peligro las economías, los medios de subsistencia, la seguridad alimentaria y la calidad de vida de las personas.

Situación como la descrita que se agrava al considerar que para 2050 se espera que la población del continente aumente en 20%. Si bien, el informe es negativo, hay datos positivos, porque podrían permitir tomar medidas concretas. Mientras la mayoría del bosque mediterráneo de Chile está en disminución, hay zonas de la Región de Los Ríos donde se recupera, lo cual da un impulso a la actividad turística como alternativa económica preservando el ambiente.

No hay una solución si se sigue haciendo lo mismo. La advertencia tiene plena vigencia: es indispensable la búsqueda de opciones a la sistemática destrucción de los recursos del planeta, porque si se sigue por este rumbo, la debacle es inminente. Ya es científicamente evidente que la declinación y el mal estado de la mayor parte de la biodiversidad y de los ecosistemas tienen un impacto directo en el bienestar del ser humano.

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