Editorial

La deseable opción de vivir sano

Por: Editorial Diario Concepción | 08 de Mayo 2018
Fotografía: Contexto.

En muchas personas es posible observar una confusión de implicancias en cuanto a la necesidad de hacer ejercicio, en términos amplios, entre estar en forma, la condición que permite estar físicamente apto, y la estética, presentar un aspecto juvenil y saludable, ejercitarse para estar en línea, otro descriptor de fuerza suficiente como para mantener una vigorosa línea de negocios en gimnasios repartidos en todas las ciudades del país.

El concepto más amplio de vida saludable, corresponde a la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS) “un estado de completo bienestar físico, mental y social”. En consecuencia, más que de una vida sana hay que hablar de un estilo de vida saludable, del que forman parte la alimentación, el ejercicio físico, la prevención de la salud, el trabajo, la relación con el medio ambiente y la actividad social.

El actual gobierno ha decidido relanzar el programa “Elige Vivir Sano”, con la presencia del Primer Mandatario, la Primera Dama y varios ministros. La iniciativa, que busca incentivar un estilo de vida saludable en la población, fue creado durante la anterior administración del Mandatario y se mantuvo en el segundo de Michelle Bachelet, aunque con menos notoriedad pública. La diferencia estriba en que en esta oportunidad se busca avanzar en la creación de distintas iniciativas, dependientes de diferentes ministerios, alineadas con el mismo objetivo.

Para establecer un programa de esas características es necesario tener en cuenta los cambios que deben ser establecidos, lo que permite evaluar los compromisos que deben asumirse, bastante más allá que una declaración de principios, seis componentes que el ciudadano común conoce perfectamente; Dieta, Eliminación de hábitos tóxicos, Ejercicio físico, Higiene, Equilibrio mental y Actividad social, cada cual con sus propias complejidades.

Un programa nacional de vida saludable, como se daría entender, derivado de una opción personal de cada habitante del país, debe reconocer que hay barreras, algunas no superables por la intención o el convencimiento, en otras palabras, no todos podrán elegir vivir sano, por motivos de tiempo, de costos, o de oportunidades, alimentación, por ejemplo, con limitantes socioculturales y económicas, o equilibrio mental, con sus complejas determinantes y no de menor importancia las dificultades para cambiar los hábitos.

Sin embargo, no hay en realidad opción mejor, solo que se requiere de acciones efectivas, de un aporte considerable del Estado en muchos de sus organismos para conseguir una adecuada sinergia. Es posible que sea necesario aceptar las limitaciones y empezar por los niños, para asegurar que en los ambientes escolares estén provistas todas las condiciones aludidas para vivir sanamente, además de contribuir a resolver una preocupante vulnerabilidad de muchos de ellos, con el apoyo de las familias y las comunidades escolares.

Cuando un gobierno lanzó la idea fuerza “gobernar es educar”, tras ese convencimiento hubo una profundo y extenso esfuerzo a nivel nacional, para ser consecuente, mutatis mutandis, un programa como el descrito, plenamente justificado y del todo necesario, debe avanzar más allá del discurso y los cambios de coordinación intersectorial y enfrentar como país, una situación insatisfactoria para la mayoría de los chilenos, mejorar, para todos, la calidad de la vida.

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