Editorial

Teatro Regional: una historia épica que recién va en el primer capítulo

Por: Editorial Diario Concepción | 10 de Marzo 2018
Fotografía: Diario Concepción

El sueño de un teatro a la altura ha sido un anhelo por décadas en Concepción. Sin desemerecer el patrimonio arquitectónico neoclásico de la ciudad (que se vio condenado con el terremoto del 39, del 60, o bien por incendios posteriores), lo cierto es que la capital regional nunca tuvo un espacio con las condiciones óptimas para albergar eventos de la magnitud requerida para espectáculos de mayor magnitud escénica, aun cuando a veces la nostalgia nos lleva a creer, erróneamente, que en tiempos ya remotos tuvimos escenarios dignos del viejo continente.

El sueño del Teatro Pencopolitano cobró fuerza a principios de la década de 1990, cuando un grupo de penquistas empezó a trabajar por la causa._Y lo que parecía al principio lejano, recibió un inesperado espaldarazo cuando este mismo grupo de vecinos, encabezado por Juan Eduardo King, consiguió una hazaña rayana en lo épico: el gran tenor italiano Luciano Pavarotti se había comprometido a venir a Chile, exclusivamente a Concepción, convencido por una causa que lo conmovió, de tan ambiciosa y desmedida para lo que debe haberle parecido un exótico pueblo en el último rincón del planeta.

Pasaron los años y no pasó mucho, pero el sueño nunca se extinguió. Tanto así que, en el mismo mes de la fundación de Diario Concepción, en mayo de 2008, su primer director, Iván Cienfuegos, planteó como una necesidad incorporar la lucha por el Teatro Pencopolitano dentro de los temas editoriales relevantes para el medio, iniciándose una serie de reportajes y publicaciones para canalizar este viejo anhelo regional, y para sumar a las autoridades en esta causa.

El terremoto de 2010 pareció alejar aún más el proyecto, pero cuando todo estaba en el suelo, con mayor razón esta zona necesitaba un impulso así para recuperar su autoestima y aspirar a más, a mucho más.

En abril de 2013, durante la administración Piñera, se produjo un hito que bien se podría describir como fundacional: en una tercera votación del Consejo Regional, se aprobaron los dineros para la construcción del proyecto. Las  obras se iniciaron ya en el Gobierno de Michelle Bachelet, para materializar el diseño del arquitecto Smiljan Radic.

Este miércoles 7 de marzo, finalmente, la primera parte de esta épica lucha llegó a su fin, con la inauguración del Teatro Regional, un espacio impresionante que, sobre todo por dentro, es capaz de convencer y seducir a los más ácidos detractores de su fachada. Una infraestructura de primer nivel para que 1.200 personas puedan disfrutar de grandes eventos, y nunca más tengan que recortarse escenarios o dejar músicos afuera para que quepan los montajes.

Lamentablemente, la ceremonia inaugural, a la que asistió la Presidenta de la República, no estuvo a la altura, pues por momentos más pareció una entusiasta fiesta de despedida que la apertura de un teatro por el que luchó intensamente la ciudadanía._Faltó un reconocimiento para quienes lucharon, más allá de los Gobiernos de turno.

Pero eso es agua bajo el puente. Ahora comienza la segunda parte de esta historia épica: darle vida al Teatro Regional con una programación de primer nivel, que permita no sólo la expresión de números de la capital o del extranjero, sino también de las múltiples expresiones artísticas y culturales que laten con fuerza en el Bío Bío, cuyo talento y dedicación tendrá un efecto multiplicador en un espacio de esta envergadura. El desafío es grande, y no sólo para quienes están a cargo de este coloso. La comunidad que tanto luchó por este sueño, ahora debe apoyarlo, defenderlo y, sobre todo, sentirlo como propio.

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