Economía y Negocios

Nueva tecnología permite ahorros de hasta 58% al año para calefaccionarse

Se combinan la bomba de calor con sistemas solares para generar calor, y no genera emisiones atmosféricas contaminantes. El reto ahora es propiciar su utilización.

Por: Javier Ochoa | 08 de Septiembre 2018
Fotografía: Raphael Sierra P.

El docente del Departamento de Ingeniería Mecánica, y doctor en Ciencias de la Ingeniería, Cristian Cuevas, estuvo trabajando en un proyecto de bombas de calor combinadas con sistemas solares, con el objetivo de proponer una alternativa a los sistemas de calefacción y agua caliente sanitaria que se utilizan actualmente.

“Buscamos integrar ambos sistemas para reducir el consumo de las bombas de calor que funcionan a electricidad”.

Lo positivo de estos sistemas se relacionan con el bajo impacto ambiental de su operación. Las bombas de calor siempre arrojan menores emisiones de CO2 y consumo de energía primaria, logrando ahorros de hasta un 58% anual.

¿Cómo funciona?

La bomba de calor toma calor del aire o la tierra, el que se envía a lo que se quiera calentar, en este caso agua, la que se envía hacia la casa  ya sea para agua caliente sanitaria, equipo de calefacción o incluso piso radiante.

La combinación con la energía solar puede ser a través de un colector solar, que actúa como fuente para la  bomba, o se ocupa en paralelo, directamente para calentar agua.

En cuanto al costo respecto a los equipos que hoy se instalan en proyectos habitacionales, Cuevas reconoció que eso aún es una desventaja inicial, pero que con la fabricación masiva de las bombas de calor y de equipos chinos, el costo ha bajado bastante, del orden de los $900 mil.

“Con este tipo de tecnologías, uno siempre apuesta a que tengan algún tipo de subsidio o financiamiento gubernamental. Pero la gran ventaja se relaciona con el menor impacto ambiental, debido a la posibilidad de sustituir a la leña, gran responsable de la mala calidad del aire en la zona centro sur”.

La bomba de calor no emite contaminantes en forma local, debido a que funciona con electricidad, sí hay que ligarlo con la composición de la matriz eléctrica, y de ella dependerá su mayor o menor impacto, ya que dependerá si la fuente es renovable no convencional, o basada en la quema de hidrocarburos.

Por otra parte, hay que recordar que para el calentamiento del agua sanitaria, normalmente se usan combustibles fósiles, cuyos valores son normalmente altos y ligados con las crisis energéticas, no así la electricidad que ostenta valores más constantes, ya que están más regulados.

Cuevas advirtió que, obviamente, no se podrían cambiar todos los equipos de calefacción existentes por estas bombas de calor, porque colapsaría la red eléctrica.

“La idea es combinar estos sistemas, con paneles fotovoltaicos. Es la gracia de esto, son fáciles de combinar  con otras tecnologías”.

Lo que viene

Otra idea para poder ampliar su uso, es que las inmobiliarias incorporen este sistema a sus proyectos, y que el propietario pueda pagarlo a través de su dividendo, con monto aproximado de 1 millón y medio extra, con lo que se haría más fácil poder cancelarlo en un horizonte de 15 a 20 años.

Lo otro importante, recalcó Cristian Cuevas, es entender que aparte de tener los conocimientos teóricos, hay que tener los técnicos, tanto para la instalación como para la mantención.

“Muchas veces pasa es que estas tecnologías están probadas con éxito en países desarrollados, pero al no instalarse bien, el usuario se frustra, lo que a su vez atenta con la imagen de la tecnología, por eso es importante ir educando a los técnicos y usuarios”.

Hasta el momento, sólo han hecho estudios teóricos para mostrar que este tipo de tecnología es eficiente y que daría buenos resultados en Chile.

Ahora viene una etapa de difusión, para comprometer a la empresa privada a que utilicen estos sistemas en sus proyectos habitacionales.

Sobre lo que viene, Cuevas  explicó que trabajan en proyectos solares y en la forma de cómo poder incorporarlos a edificios, en ámbitos más urbanos.

“Acá está la posibilidad de integrar a las fachadas y techos los colectores solares, donde es importante la componente de planificación urbana, ya que cada vez se construyen más grandes edificios que hacen sombra a gran cantidad de viviendas, haciendo menos viable el uso del sol para aprovecharlo energéticamente”.

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