Cultura y Espectáculos

Su talento lo convirtió en exponente del Pin-Up latinoamericano: la belleza femenina según Pepo

Delicadas o voluptuosas, sarcásticas o ingenuas, tímidas o desinhibidas: así podían ser las mujeres nacidas de la pluma de René Ríos Boettiger, Pepo. Sus trazos y colores resaltaban esa esencia femenina que hizo suspirar a nuestros padres y abuelos que leían el humor casi blanco y de suave erotismo de las revistas Pobre Diablo, Cancán o El Pingüino.

Por: Diario Concepción | 09 de Marzo 2019
Fotografía: Archivo

Por: Luis Yáñez M.

Así como hoy la revolución será feminista o no será, hace más de 70 años, comenzaba lentamente otra revolución, la revolución sexual, donde la lucha se traducía en derribar los muros de la represión religiosa, de la censura y de la excesiva pacatería y, claro, como en toda revolución, en algunos aspectos, la cosa se anduvo desbordando, pero en fin.

Sin embargo al situarse en el Chile de los 40 o 50, podemos apreciar que el erotismo comenzó a manifestarse en publicaciones que hoy parecen inofensivas comparadas con lo que se puede encontrar en Internet con un sólo click. En esa época como lo cuenta el recién publicado libro de Moisés Hasson, “Pin-Up Comics Picarescos en Chile” -disponible en Librería Contrapunto- las revistas de ese estilo, en su contenido habitual, incluían muchos dibujos de suave erotismo, además de notas de farándula y humor.

Hasson destaca que “un protagonista principal de la época de oro de estas publicaciones fue Pepo. Desde el comienzo de Pobre Diablo en 1945 hasta el fin de El Pingüino en 1968, René Ríos estuvo presente con sus personajes humorísticos, así como con chicas Pin-Up, especialmente en los primeros años de Pobre Diablo”, señala el autor.

¿Pero qué es el Pin-Up?

Es un estilo de ilustración o fotografía que nació en los años 20, donde una persona, principalmente mujeres, posa en actitud sugerente, sensual y/o sonriendo hacia la cámara. Los escotes pronunciados, las medias caladas y zapatos de tacón completaban la atmósfera de un Pin-Up, respondiendo a los cánones y estereotipos de belleza femenina de esos años.

Pepo, dentro de la gran variedad de estilos de dibujos que llegó a hacer, se especializó en Pin-Up, el cual no sólo apareció en revistas picarescas, sino que también en deportivas como la revista Pichanga. Él se encargaba, principalmente, de portadas y contraportadas, una responsabilidad que sólo los dibujantes de gran talento podían ostentar.

Claudio Aguilera, investigador, jefe del archivo de Láminas y Estampas de la Biblioteca Nacional y “Pepólogo” de excelencia, destaca que la gran sensibilidad de Pepo para dibujar figuras femeninas nació cuando llegó a estudiar en Santiago.

“A comienzos de los años 30, Pepo se inscribió en la Escuela de Bellas Artes, por entonces ubicada en el Parque Forestal. En esa época, de intensa formación, se conservan algunos dibujos que exhiben su precisión para captar la figura humana, modelar las sombras y, sobre todo, definir la silueta femenina poniendo acento en la sensualidad de la pose”.

Las Viboritas de Pepo

Herederas de sus chicas Pin-Up son sus ácidas “Viboritas”, viñeta creada por Pepo, donde habitualmente una pareja de amigas se lanzaban mutuamente comentarios hirientes o sarcásticos entre sí, que sacaban siempre más de una sonrisa.

El mismo Claudio Aguilera es autor del libro “Viborita, la hija predilecta de Pepo”, próximo a publicarse, donde se señala la importancia de este personaje para René Ríos: “es una bruja gentil, de labios pintados, que sabe pinchar a cada amiga con un alfiler diferente”, la calificaba el dibujante.

Viborita es una de las mejores muestras de la obra de Pepo. Fue uno de sus primeros éxitos, que llegó incluso a tener un programa de radio y una edición diaria en El Mercurio. Dibujada en tinta, en base a mancha y trazos rápidos, es una obra llena de gestualidad, a momentos cercana a los figurines de moda, que muestra un extraordinario manejo del pincel y un fuerte interés por los accesorios, la decoración y el vestuario. En ese aspecto se observa un amplio despliegue de vestidos, sombreros, zapatos, guantes y bolsos marcados con precisión por el estilo de su época”, destaca Claudio Aguilera.

Agrega que “cada imagen era acompañada por textos de afilada mordacidad y un sarcasmo feroz, que dan cuenta también de la madurez de Pepo como guionista”.

Los suspiros por Yayita

Cuando el Pajarraco comenzó a reinar, Pepo se concentró en el personaje y dejó de ser protagonista de otras publicaciones, donde daba rienda suelta a su talento para dibujar féminas. Sin embargo, aprovechó toda esa habilidad en Yayita, la compañera de Condorito, una mujer con rasgos parecidos a sus Viboritas, con una personalidad menos sarcástica, pero igual de voluptuosa y de una belleza estereotipada acorde a cada época. Junto a Condorito, Yayita (bautizada así en honor a una cuñada de René Ríos) está presente en el imaginario colectivo como sinónimo de belleza y sensualidad, fruto del indiscutido talento de Pepo (que es de Conce), el cual nos regaló uno de los personajes más querido por los chilenos y por los latinoamericanos.

Esta historia continuará…

(Artículo parte de la campaña ciudadana fb.com/PepoesdeConce)

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