Cultura y Espectáculos

¿Qué pasó Condorito?, antes eras chévere: por qué tuvo éxito y cómo podría recuperarlo

El pajarraco era irreverente, rompió con los paradigmas y cánones de su época y por eso los chilenos lo amaron desde un principio. ¿Cómo recobrar la magia? El estilo de Los Simpson podría dar luces de aquello, aunque el secreto lo tiene el propio plumífero en su propio origen.

Por: Diario Concepción | 03 de Marzo 2019
Fotografía: Condorito

Por: Luis Yáñez Morales

Es fácil juzgar desde la galería, como un hincha, de lo que otros hacen. Por eso da pudor opinar de todo el esfuerzo que hizo el equipo tras la revista Condorito para mantener al pajarraco vivo en papel durante las últimas décadas, pero bueno, la publicación se terminó y lo que nos convoca es como proyectar a este querido personaje, obra de René Ríos Boettiger, Pepo (que es de Conce) en el tiempo.

Volver a la esencia

Condorito surgió en una época donde los dibujos animados, en revistas y en el cine, apuntaban, principalmente, a un público infantil donde la dulzura de los personajes, las temáticas y la dirección del arte proyectaban mucha belleza y valores positivos. Disney aquí era la regla de la industria.

En ese mundo nació Condorito el 6 de agosto de 1949 en la revista Okey, publicación que incluía distintas aventuras cortas que continuarían en el próximo número. Pero Condorito de un principio fue distinto. En su primera historieta era un muerto de hambre, ladrón de gallinas, pero de buen corazón que terminó en la “capacha” por “gil”. Nada más alejado de los cánones idílicos y estéticos de Disney.

El pajarraco, sucesor del personaje Verdejo de Topaze, y representante del campesino chileno que busca oportunidades en la ciudad, llegó con un humor más adulto, irreverente, pillo, enamoradizo, astuto, sarcástico, rompiendo con los paradigmas clásicos de entonces.

Escribía con evidentes faltas de ortografía, hablaba con palabras inventadas por Pepo que son hoy parte del léxico popular chileno (Reflauta, exijo una explicación, por las canillas del mono, etc.) y no tenía problemas con el humor negro: podía matar a otro personaje o morir, cercenar manos o pies, se burlaba de problemas físicos como lo hacía con “Cortadito” o con los gangosos sin remordimiento. En sus historias mencionaba y dibujaba ciudades y personajes históricos o contingentes del país.

El universo físico de Pelotillehue era muy parecido al Chile de ese entonces, por lo que uno se sentía identificado con el personaje y su realidad. Eso hizo que talleres mecánicos, reparadoras de calzado, entre otras tiendas, tuvieran nombres alusivos a los personajes de la revista en todo Chile.

Así de popular y famoso era el pajarraco

Luego, en los ochentas, la internacionalización del personaje lo sumió en un humor blanco atractivo, pero lejano a lo que lo hizo triunfar en Chile. Más tarde, con la muerte de Pepo, los dibujos y guiones no fueron los mismos y con la crisis mundial de los medios de comunicación en papel, la revista bajó el telón el 20 de febrero último.

Bueno, miremos “p’al lao”

A ver, la revista Condorito parecía incombustible…64 años ininterrumpidos y murió ¿será un Récord Guinness?, pero ¿qué otra revista en papel de comic con el tiraje del pajarraco se mantiene en Chile? …Ninguna.

Ya, entonces, ¿qué otros monitos animados se han mantenido en el tiempo, pero en otro formato?: Los Simpson y la llevan. A partir de 1989, la serie de televisión creada por Matt Groening comenzó a transmitirse como programa y ya lleva treinta años en eso. ¿Y cuál es su secreto?

Homero, Marge, Lisa, Bart y Maggie rompen esquemas y esa es una de las principales razones del éxito de Los Simpson (¡qué curioso!, igual que el primer pajarraco). No es un humor para niños, sino que para adultos (igual que el primer pajarraco) y que hace una sátira de la sociedad e (in)cultura estadounidense. Los gringos en cada uno de sus personajes se identifican ellos mismos. Allá, por ejemplo, también hay un Garganta de Lata ( Barney), un Coné (Bart) y un Washington (Ayudante de Santa). Usan su propio lenguaje con frases o palabras como “estúpido y sensual Flanders”, “doooh” y “¿qué te paso?, antes eras chévere” (igual que el primer pajarraco).

La serie, donde la creatividad es la regla, se ha adaptado a los tiempos. Los personajes cambian sin cambiar su esencia, cambian las temáticas y cambian los distintos artistas, políticos y celebridades que allí aparecen. La risa, la emoción, la crítica social, diversión e incluso la controversia no se separan de la carta de estilo del programa.

Condorito, La Película” es el mejor ejemplo de que el formato audiovisual funciona para el plumífero. En una eventual serie hay que cuidar mucho el guion, seguir el modelo simpsoniano, respetando las diferencias entre ambos universos, y la esencia del primer Condorito con sus características clásicas, pero actualizadas. Debería mostrar historias chilenas o latinoamericanas que hagan que los televidentes o internautas se identifiquen con ellas.

El CNTV financió una serie sobre Ogú, Mampato y Rena, que rescata historias clásicas de la creación de Óscar Vega y Themo Lobos. ¿Por qué no seguir su ejemplo? Tal vez así rescataremos a nuestro querido pajarraco que creó Pepo, que, por supuesto, es de Conce.

Esta historia continuará…

(Artículo parte de la campaña ciudadana fb.com/PepoesdeConce)

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