Cultura y Espectáculos

Una gran actuación de Jessica Chastain: Apuesta maestra

Por: Esteban Andaur | 03 de Febrero 2018
Fotografía: Cedida

La popular actriz asume el personaje de Molly Bloom, una mujer encargada de un juego clandestino de póquer que es arrestada por el FBI y llevada a juicio.

El debut en la dirección de Aaron Sorkin, guionista de Red social (2010), ha sido postergado por él mismo durante muchos años. Uno suele preguntarse por qué, siendo uno de los escritores más longevos y prestigiosos tanto en el cine como en la televisión. Sin embargo, esto sucedió recién con Apuesta maestra (2017), película que cuenta la historia real de Molly Bloom, quien tras abandonar la vida en el deporte y en la universidad que su padre había diseñado para ella, lideró un juego de póquer clandestino por años, donde participaban celebridades de Hollywood, empresarios, políticos, la mafia rusa y la mafia italiana, hasta que fue arrestada por el FBI.

Jessica Chastain protagoniza el filme como Molly en una de sus mejores interpretaciones, dotando al personaje de un carisma irresistible y una astucia que es la fuente de la diversión. Luego de que su casa fuera allanada y ella fuera arrestada y despojada de todo su dinero, acude a un abogado para que la defienda en el juicio al que será sometida. El jurista Charlie Jaffey (Idris Elba), basado en el verdadero abogado del caso Jim Walden, es el más adecuado, ya que ella necesita a alguien incorrupto para mejorar su reputación y tener éxito en el juicio. Él acepta defenderla a regañadientes, pero ambos establecen un vínculo de empatía e incluso de admiración mutua. Aunque vengan de mundos diferentes, la inteligencia de uno suele adelantarse a la del otro. Se enfrentan sin atacarse, y en esto consiste su inusual relación.

Antes de su arresto, Molly había publicado un libro autobiográfico sobre su experiencia con el póquer y su drogadicción, Molly’s Game (2014), en el cual se basa el guion del filme, y que es usado dentro de éste por Charlie como su base para elaborar la defensa. Molly se niega a revelar los nombres de los jugadores y cualquier dato sobre ellos. ¿Por qué? ¿Los está protegiendo o se está protegiendo a sí misma? ¿Es ella culpable de algo?
El libro de Molly es presentado como una historia lineal contada a través de flashbacks, narrados en off por ella misma, los cuales vemos a medida que progresa el drama judicial en el presente. Si los flashbacks fueran sólo una película, sería como un filme de Martin Scorsese, casi como la versión femenina de El Lobo de Wall Street (2013) en el mundo del póquer.

El montaje es súper cinético. Me recordó a La gran apuesta (2015), con sus muchos cortes rápidos y uso de gráficos para explicar los pormenores del juego; en suma, un gran ejemplo de lo que puede ser la gimnasia de la visualidad en una película.

La pluma de Sorkin es evidente

Los diálogos improbables del guionista/director por fortuna les son entregados a un elenco competente que los puede hacer verosímiles. Abundan diálogos extensos, que mezclan ingenio, ironía, introspección y un léxico elevado, que dejan al interlocutor casi boquiabierto, hasta que es su turno de hablar. Suelen parecer competencias de monólogos breves, algo muy Sorkin.

Ahora bien, si el guion no podía ser más corto, pues debió haberse sentido así. Creo que Apuesta maestra contiene demasiada narración en off por parte de Molly. Uno habría disfrutado más de la historia, si ésta nos hubiera otorgado ciertos descansos visuales. Cuando los personajes hablan entre ellos, los momentos se sienten como descansos de la voz de Molly, que funciona como un monólogo gigante. Escuchamos más de lo que vemos, y dado que el filme nos conduce a una resolución judicial, no podemos ignorar ciertas porciones de la información verbal. Con una duración de 140 minutos, que se nota, el mérito es de los actores, en especial Chastain, por hacer del filme un espectáculo fascinante, que no te deja cansado.

Hay una escena en particular que es extraña, cuando Molly se reúne con su padre, interpretado por Kevin Costner. Es un ajuste de cuentas sentimental. El diálogo entre ellos es muy cursi: ambos se explican a sí mismos, más o menos, quiénes son, y, con ello, el objetivo de la escena. Ésta es la gran catarsis, o intenta serlo, y es señal de que el final se acerca. El problema es que la escena hubiese sido catártica, de no ser por su artificialidad.

Pero los sentimientos son honestos y están bien interpretados por los actores, y es frustrante que Sorkin no haya usado más a Costner que como un intermediario entre el público y Molly. Uno puede elegir si quedarse con las emociones o con lo mecánico de la escena. Yo me quedo con lo primero.
¿Quién es la verdadera Molly Bloom?

Tal vez como la experiencia de la verdadera Bloom con el póquer fue un frenesí del azar (como el montaje), ella no tuvo tiempo de pensar en quién era ni lo que quería de su futuro. Tal vez por eso escribió el libro. ¿Era el propósito de la película descubrir la psicología de Molly?

Me quedé con la impresión de una mujer que trató de controlar un mundo de hombres, cuando éstos la lastimaban, hundiéndose en el intento y sobreviviendo sólo por inercia; pero esto no me llega como una observación profunda. ¿Deberíamos considerarla una heroína o una villana? Es una pregunta superficial, lo sé. Para mí, ella es una víctima de su propio narcisismo, y una sobreviviente.

Su historia es lo bastante intrigante para que alguien se dignara a contarla, y me figuro que Sorkin decidió hacerlo pues vio en el comportamiento de Molly una afinidad. Ambos han luchado con adicciones que se han hecho públicas, por ejemplo. Sorkin nos quiere decir algo misterioso con Apuesta maestra, quizá sea su forma de expiar culpas.

Sea como fuere, hizo lo que pudo con el material. O, mejor dicho, lo que quiso. Prefirió no construir una visión tan personal de la historia, sino dejar lo personal en lo sugestivo; y, en su lugar, decidió ejercitar sus habilidades como director, trazando bien el camino de su proeza visual en el guion, pero sin dejar de vender su sentida verborrea, que es como su marca.

Finalmente, ¿es éste un buen inicio para el director Aaron Sorkin? Me parece que sí: la apuesta ya está hecha.

1 Nominación: Mejor Guion Adaptado.

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