Cultura y Espectáculos

Lo peor y lo mejor del cine de 2017

Por: Esteban Andaur | 31 de Diciembre 2017
Fotografía: Cedida

Este año fue interesante por la variedad de películas estrenadas, y su fuerte fueron las secuelas, todas novedosas en su propia manera.

Los siguientes son rankings ascendentes de las peores y las mejores películas de este año.

Incluí en las listas sólo estrenos de salas de cine. Películas de Netflix como Okja, por ejemplo, porque no tengo Netflix (digamos que tengo un acceso bien limitado), por lo que no vi ninguna película producida por la señal de streaming, y, por lo tanto, me es imposible incluirlas.

Entiendo que estamos en plena temporada de premios, pero varias de las películas más comentadas, como Lady Bird, Call Me by Your Name y The Shape of Water, no han sido estrenadas en Chile todavía. Y aunque algunas ya estén disponibles en internet, no las veré hasta que se estrenen y las pueda criticar. Así que tampoco están contempladas en la lista.

Para las peores del año, seleccioné cinco títulos, ya que es tan desagradable pensar siquiera en los peores filmes, que para qué pensar en diez y darles más publicidad.

En cambio, para las mejores, la selección fue de diez, que es lo que se acostumbra en la crítica. Menos que ese número no vale la pena y no es muy razonable. Y lo más probable es que la lista cambie una vez vea las películas nominadas a los Premios Óscar, Globos de Oro y SAG Awards el próximo año.

Espero que disfrutes ambos rankings y Feliz Año Nuevo.

Lo Peor

  1. Amityville: El despertar

Una madre y una hija, con un hermano enfermo, se mudan a la casa embrujada de Amityville. Pero no hay compromiso emocional con los personajes, porque son de utilería, así que tampoco hay terror, sólo muchas sombras por doquier. Y lo más patético de todo es que los realizadores quieren que veamos esto como “una historia verídica”, ya que los personajes aluden a las películas de la franquicia de Amityville, como si fuera una metanarración.

Fue filmada en 2014, y sólo fue estrenada este año por Google Play. En Dimension Films ya sabían que era pésima, y que llegase a los cines fue un milagro.

Verla fue una experiencia desagradable porque el desgraciado Harvey Weinstein figura como productor ejecutivo. Y porque jamás había visto a una gran actriz como Jennifer Jason Leigh tan desaprovechada en el cine.

La película no provoca nada, tanto así, que induce a la modorra. ¿Es un despertar? ¿De qué? Si es del terror, éste nunca despertó; se murió en el sueño.

  1. Emoji: La película

Entrega mensajes nefarios a los niños sobre la comunicación y cómo sirve para establecer relaciones humanas significativas. El universo que crean dentro del celular no tiene ningún sentido, y los chistes son graciosos siendo bien condescendiente. Y la villana emoji es terrorífica, es, básicamente, una asesina. Y su voz la provee la excelente comediante Maya Rudolph, pero estás para más que esto, chica. Me enojé contigo. Fin.

  1. Guardianes

Existe el CGI asqueroso, abundante en Hollywood, y después está aquél que es igual pero con menos recursos. Eso es esta peli de superhéroes rusa. Hay películas malas que te hacen reír, otras que te fascinan por lo malas que son, y ésta, que, asimismo, me hacía querer huir del cine. Pero me quedé viendo, con la esperanza de algún elemento bueno al final. No lo hubo. Al menos, me ofreció una extrañísima deconstrucción del cine de superhéroes, y tampoco es odiosa. Y sólo por esto no es mi número 2 ni 1.

  1. Princesita

Nunca se explica qué significa esa doble cruz de neón, ni por qué es de neón. Encima, los créditos, también de neón, usan una tipografía tan enmarañada ¡que no se pueden ni leer bien!

Marialy Rivas toma el tema de las sectas como una excusa para hablar de sexo, cuando podía hablar de sexo y listo. El personaje de la niña es más fome que no sé qué, y se supone que todo es un flashback narrado en off por esta niña pero ya de adulta, y en susurros, quizá para que sea bien poético pero calladito, porque tiene que sonar aún más poético, shush. No tiene nada de cuento de hadas ni de cuento de terror, es sólo una serie de afectaciones del estilo.

El lenguaje sexual es vulgar, o sea, “rebelde” como en Joven y alocada (2012), aunque menos ordinario que en ésa. La historia es monótona y banal, y no es desafiante como pretende serlo: es un cliché tras otro, desde los personajes hasta el vestuario, que es de una onda jipi, cuando en una película existe la imaginación, y las sectas en el cine pueden crear sus propios estilos de moda, alejándose de los lugares comunes. Pero el filme rechaza la creatividad y la perspicacia.

Rivas entiende la religiosidad con argumentos populistas y miserables en intelectualidad, y su percepción de la sexualidad no es madura. Sus personajes funcionan como creaciones que nos manipulan para convencernos de su propio “punto de vista”, y no sugieren la más mínima complejidad de seres humanos de carne y hueso, por quienes podamos compadecernos. Sus películas hasta ahora son despreciables.

  1. Transformers: El último Caballero

El CGI puede ser bien usado, pero este CGI causa asco. Los filtros son ridículos, el montaje es como de un plano por segundo. No hay historia, aparte de justificar la quinta entrega de la franquicia con una extraña historia que se remonta a un borracho Mago Merlín. La premisa es tan psicodélica que se la merece un blockbuster más creativo, pero ése es el tipo de oportunidad que a Michael Bay le encanta desperdiciar.

Ni siquiera el gran Anthony Hopkins puede salvar el filme, aunque su presencia es lo bastante agradable como para mitigar las dos horas y media de este bodrio épico. Los chistes no funcionan, no hay historia, ni sutilezas, ni lógica. Nada. Transformers (2007) fue entretenida; no vi las otras porque le hago caso a los críticos. La quinta me abrió los ojos a lo que no quise ver por tantos años: estupidez y fealdad carísimas.

Lo Mejor

  1. Blade Runner 2049

Denis Villeneuve superó a Ridley Scott con Blade Runner 2049. Esta secuela, más emocional y ambiciosa que la cinta del ‘82, se parece a un sueño eléctrico, que creo es el mejor cumplido que se le puede dar.

Ryan Gosling protagoniza la película como ‘K’, quien debe aliarse a Rick Deckard (Harrison Ford) para descubrir si es, realmente, más humano que androide.

Es una historia de detectives en un futuro oscuro y ambivalente. Sin embargo, los matices etéreos del relato, centrado en una evolución peligrosa e incomprendida de la inteligencia artificial, lo que hacen que su impacto emocional sea más profundo que el de su predecesora.

El filme fracasó en taquilla, pero Hollywood debe seguir arriesgándose en producciones de este tipo. 2049 sugiere un futuro auspicioso para la ciencia ficción en el cine, desafiando los límites de la tecnología y la imaginación.

  1. The Square

Ruben Östlund nos regaló su magistral sátira The Square, sobre un museo de arte contemporáneo y la compasión entre los seres humanos. Los personajes atraviesan por una serie de situaciones extremas que los hacen cuestionar su moral, con nefastos resultados.

Los comportamientos son como performances; como una grabación de gritos de ayuda para atormentar a una persona. ¿El arte sólo puede nacer de la oscuridad personal? ¿Es el mundo un museo? Y si tu mascota es un orangután, ¿es posible que te comportes más como simio que como ser humano?

  1. Cabros de mierda

Cabros de mierda es la mirada más honesta de la dictadura que ha ofrecido el cine chileno reciente, para nada como las versiones dulcificadas y mentirosas de otras películas y de series de TV.

Gonzalo Justiniano representa con fidelidad los valores, la manera de hablar y de pensar de los pobladores de La Victoria en el ‘83, y el registro verídico de aquellos años hace del filme un documento histórico indispensable, además de una excelente presentación dramática.

Cómica, aterradora y trágica, Cabros de mierda es una gran película.

  1. ¡Huye!

Jordan Peele nos espantó a todos con su escalofriante ¡Huye!, además de hacernos reír y pensar en el estado del racismo actual en EE.UU y, por qué no, en el mundo.

La película nos enrostra verdades sociales crudas con una historia ágil y cómica, y plantea que incluso en las actitudes más cotidianas e íntimas, subyace un odio cultural y décadas de violencia social y política.

¡Huye! posee muchas lecturas, las actuaciones son sólidas, el guion es brillante. Y su efectividad generará discusiones por muchos años más. Ya es un clásico.

  1. Mujer Maravilla

Patty Jenkins, en su segundo largometraje desde Monster (2003), nos entregó otro relato mitológico cuya repercusión fue inmediata y universal. Mujer Maravilla fue el mayor fenómeno del cine de superhéroes este año.

Gal Gadot, como la Princesa de Themyscira, ha creado un modelo a seguir para mujeres de todas las edades, y hombres también.

Es un romántico viaje del héroe, cuyo sentido del heroísmo enfatiza el sacrificio por un bien mayor, en lugar de las capacidades individuales.

Emotiva y visualmente hermosa, Mujer Maravilla es la aventura más inspiradora del año.

  1. Star Wars: Los últimos Jedi

Hacía mucho tiempo que un filme de Star Wars no me producía la melancolía de la trilogía original, sin dejar de ser un relato alegre, a ratos oscuro, y generoso en diversión.

El Episodio VIII de Rian Johnson es justo eso. Luke es el maestro ahora, no el héroe, y es bello ser testigo de esa necesaria evolución en el más grande mito del cine.

Los personajes son atractivos, el diálogo, memorable. Y hay escenas de tanta belleza técnica y narrativa, que hacen de su sentimentalismo, esencial en la saga, algo verdaderamente gratificante. Es una entrega de abundantes sorpresas.

  1. Valerian y la Ciudad de los Mil Planetas

El proyecto más ambicioso y personal de Luc Besson, basado en su cómic de ciencia ficción favorito.

Posee los elementos clásicos de una ópera espacial, romance, comedia, planetas exóticos, idiomas extraterrestres e intriga política; volviéndose un entretenimiento excéntrico donde cada elemento es una oportunidad creativa.

El CGI pocas veces ha sido usado de una forma tan estética y visionaria como en Valerian y la Ciudad de los Mil Planetas.

Épica y optimista, abruma nuestros sentidos con su poderosa y desatada imaginación.

  1. El seductor

Sofia Coppola nos ofreció una de sus mejores películas con El seductor. Mejor que la cinta original de Don Siegel del ‘71, la película es un elegante drama erótico, cuyo contexto de la Guerra Civil sirve como una textura atemporal sobre la que se deconstruyen los cuentos de hadas, donde el sexo sólo es permitido cuando hay amor.

Las mujeres subliman su deseo cantando himnos en coro para el soldado, en una provocadora dicotomía entre sexo y religión. Y cuando el deseo es frustrado, emerge la violencia, como su contraparte, para anularlo. El seductor posiciona a Coppola como una de las mejores directoras de su generación.

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