Ciencia y Sociedad

Remoción de CO₂ marino: experto UdeC integra comité para regular tecnologías emergentes

Cristian Vargas representa a Chile en comisión para asesorar la creación de guía global que definirá estándares ambientales para evaluar nuevos proyectos.

Por: Natalia Quiero 28 de Junio 2026
Fotografía: Pixabay

Hay un esfuerzo global para establecer un marco de evaluación ambiental para la remoción de carbono marino que sea aplicable a nivel mundial, y la ciencia local es parte: el oceanógrafo Cristian Vargas, académico de la Universidad de Concepción (UdeC), fue elegido para integrar el Comité Asesor Internacional de la iniciativa Marine Carbon Dioxide Removal Environmental Impact Assessment Framework-mCDR-EIAF.

El proyecto mCDR-EIAF es liderado por Ocean Visions, en colaboración con las consultoras internacionales Fugro e Integral Consulting y el National Oceanography Centre del Reino Unido, y busca definir lineamientos para evaluar el impacto de tecnologías emergentes desarrolladas para absorber dióxido de carbono (CO₂) de la atmósfera usando procesos oceánicos, generando una guía con estándares científicos rigurosos y criterios transparentes para reguladores, tomadores de decisión y toda la sociedad.

Y el comité tiene tiene una función asesora y estratégica para el desarrollo del instrumento, destaca Vargas, profesor titular de la Facultad de Ciencias Ambientales UdeC, director del Laboratorio de Ecosistemas Costeros y Cambio Ambiental Global (ECCALab) e investigador principal del Instituto Milenio en Socio-Ecología Costera (Secos). Su participación en la instancia reconoce su trayectoria de más de dos décadas de investigación oceanográfica y ambiental en ámbitos como ciclo del carbono en el océano, acidificación oceánica, impactos sobre organismos y ecosistemas costeros de eventos extremos y cambio climático, y soluciones basadas en la naturaleza.

Evaluar para proteger

La iniciativa aborda una necesidad crítica para la sostenibilidad del océano y el planeta.

Vargas expone que a nivel internacional hay creciente evidencia de que estrategias de mCDR de que podrían contribuir significativamente a la mitigación climática, y así interés en desarrollar tecnologías capaces de remover CO₂ de la atmósfera usando procesos oceánicos.

“Sin embargo, también sabemos que existen incertidumbres respecto de posibles efectos sobre la química marina, la biodiversidad y el funcionamiento de los ecosistemas”, advierte. Desde la brecha científica se da en los marcos de evaluación de impactos, para lo que se debe avanzar y busca hacerlo la iniciativa global.

En este sentido, el académico enfatiza que “cualquier intervención en el océano debe ser evaluada cuidadosamente para comprender sus posibles beneficios y riesgos ambientales. Este comité busca aportar bases científicas sólidas para que esas decisiones se tomen con el máximo rigor posible”.

La meta es crear una guía que establezca criterios científicos comunes para evaluar riesgos, beneficios, incertidumbres y mecanismos de monitoreo de las soluciones.

Y sostiene que es crucial que el proceso ocurra antes de la expansión masiva de estas tecnologías para así proteger y conservar al océano con sus roles que son vitales, ya que la historia ha demostrado que actuar sin evidencias ni marcos adecuados puede generar impactos indeseados y problemas.

Con su investigación y participación en la instancia internacional espera “contribuir a que las futuras evaluaciones incorporen una visión ecosistémica, basada en evidencia científica sólida y en el principio precautorio, sin perder de vista la urgencia de enfrentar el cambio climático”.

Océano versus crisis climática

El CO₂ es uno de los gases de efecto invernadero asociados al calentamiento global y crisis climática. Aunque existe de forma natural, es parte el ciclo del carbono y esencial para la vida, las actividades humanas han provocado excesivas y dañinas emisiones a la atmósfera.

Entre múltiples sus funciones clave para la vida en el planeta, el océano es principal sumidero natural de carbono, actuando como mitigador de la crisis climática al absorber cerca del 30% de las emisiones globales de CO₂. Por ello se ha vislumbrado el potencial de los procesos oceánicos para la remoción. Aunque el gas está alterando la química del agua, la vuelve más ácida e impacta en dinámicas y biodiversidad, como ha estudiado Vargas.

Sobre ello explica que “muchas tecnologías de remoción de carbono marino buscan modificar procesos biogeoquímicos relacionados con el carbono y alcalinidad del océano”. Por eso es crítico que las soluciones sean rigurosamente evaluadas para su uso.

Investigación pionera en Chile

En más de dos décadas de trayectoria, el doctor Cristian Vargas ha sido pionero en Chile en el estudio de fenómenos globales como la acidificación del océano, con proyectos de resultados de alto impacto, incluyendo la consolidación del ECCALab en la UdeC que es referente nacional para mediciones de carbono inorgánico en el mar.

Más específicamente, gran parte de su carrera se ha centrado en estudiar el sistema carbonato marino y cómo los cambios en diversas variables en las condiciones del agua afectan a organismos y ecosistemas, como pH, alcalinidad, temperatura, oxígeno y química del carbono en general.

Y así integró al grupo de investigadores de Chile que en 2008 iniciaron los estudios sobre acidificación oceánica y efectos sobre especies marinas de importancia ecológica y económica. También releva que “los últimos años hemos generado evidencia sobre la enorme variabilidad natural que presentan los ecosistemas costeros chilenos, especialmente en zonas de surgencia y fiordos”.

Su trabajo lo ha llevado a ser el único chileno en instancias internacionales como la Red Global de Observación de la Acidificación del Océano y el Programa de Coordinación Internacional de Carbono, y ahora el Comité Asesor Internacional de la iniciativa mCDR-EIAF.

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El Comité

El Comité Asesor Internacional reúne a destacados especialistas provenientes de diversas disciplinas e instituciones de Europa, Norteamérica, Oceanía, África y América Latina, incluyendo expertos en biogeoquímica marina, cambio climático, gobernanza oceánica, evaluación ambiental y políticas públicas.

El académico cuenta que el rol es revisar los avances del marco metodológico, aportar evidencia científica, identificar vacíos de conocimiento y ayudar a asegurar que las recomendaciones consideren distintos contextos oceanográficos y regulatorios a nivel global.

Y destaca la importancia de participar. Por un lado menciona el desafío de impulsar avances en un campo emergente y un trabajo interdisciplinario que combina ciencia, gobernanza, regulación y políticas. “Además, representa una oportunidad para que la experiencia científica desarrollada en Chile pueda contribuir directamente a la construcción de estándares que podrían utilizarse a nivel global en las próximas décadas”, sostiene.

También releva que “Chile posee sistemas marinos particulares, como los ecosistemas de surgencia y los fiordos patagónicos que representan escenarios naturales relevantes para evaluar posibles efectos de tecnologías de remoción de carbono marino”.

El trabajo se extenderá hasta 2027 y se proyecta que los resultados sirvan de referencia para gobiernos, organismos internacionales, empresas y centros de investigación involucrados en el desarrollo y evaluación de proyectos de remoción de carbono marino en distintas regiones del mundo.

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