El doblete de sismos de magnitudes de 7.2 y 7.5, que sucedieron con una diferencia de 39 segundos, ha generado una serie de preguntas, incluso en países comúnmente sísmicos.
Lo que ha causado análisis es el hecho de que los terremotos, que han devastado parte del norte del país caribeño, ocurrieron separados por apenas segundos.
De acuerdo con lo examinado por una especialista, el segundo terremoto no se trata de una réplica, pues ambos sismos son la consecuencia de fallas que estaban altamente cargadas de energía.
La académica del Departamento de Geofísica de la Universidad de Concepción, Catalina Morales, reparó en que el primer sismo liberó tensiones acumuladas en otro segmento y eso ocasionó una ruptura casi inmediata.
“Los reportes iniciales indican que se activó un área de la falla y generó el primer evento. La teoría más aceptada es que este produjo probablemente la activación del segundo evento que estaba próximo en un área que ya estaba precargada”, precisó Morales.
Sin embargo, para la académica este fenómeno no es algo extraño, pues tiene relación con el contexto tectónico del norte de Venezuela, donde la Placa del Caribe y la Placa Sudamericana se desplazan lateralmente a 20 milímetros por año, aproximadamente.
“Estos dos eventos ocurren en una falla strike-slip, que significa que se están moviendo lateralmente una con respecto a la otra. Es diferente a lo que tenemos en Chile, donde una placa subduce, es decir, se mete bajo la otra”, señaló.
En otras palabras, el movimiento de las placas produce la acumulación de esfuerzos en múltiples fallas, lo cual puede provocar una liberación encadenada.
Arturo Belmonte-pool, académico del Departamento de Geofísica, detalló que “muchas veces en estos terremotos dobletes hay zonas aledañas que están altamente estresadas, y cuando una rompe y libera toda su energía, además le aumenta el estrés a la aledaña. Entonces, en estas zonas, que no se tocan necesariamente o que están aledañas, básicamente el primer terremoto funciona como un gatillo para el segundo”.
La profundidad de los terremotos también es un factor relevante para analizar este evento. El primer terremoto de 7.2 ocurrió a 20.3 kilómetros de profundidad. El segundo, que fue de 7.5, sucedió a 10 kilómetros.
Al ser sismos a tan poca profundidad, provocó que la devastación haya sido mayor. Por ejemplo, en Chile, esto no suele suceder, pues es recurrente que sean a gran profundidad.
“Imagina una linterna: cuando está muy cerca ilumina con mucha intensidad un punto específico, pero su alcance es limitado y se atenúa rápidamente. En cambio, cuando está más lejos, la luz cubre una mayor superficie, aunque con menor intensidad. Eso representa la intensidad que la gente siente”, ejemplificó Morales.
Por lo mismo, al haberse originado a poca profundidad de la superficie, los niveles de sacudida de estos terremotos son comparables con sismos de mayor magnitud.
“Yo diría que acá el daño no necesariamente obedece a este doblete. Hay que pensar que ocurrió un evento somero en una falla transformante. Hice algunos cálculos y mis estimaciones son que las aceleraciones del suelo [intensidad percibida o Mercalli] fueron parecidas a las registradas acá en Concepción durante el terremoto 8.8 de 2010”, profundizó Belmonte-pool.