Ciencia y Sociedad

Nueva entrega de Flora de Chile describe 144 especies de cactáceas del país

El fascículo consta de 430 páginas y está dedicado a la memoria de la botánica y ecologista Adriana Hoffmann Jacoby (1940-2022), reconocida por sus aportes al estudio, documentación y conservación de las cactáceas chilenas.

Por: Noticias UdeC 27 de Junio 2026
Fotografía: Cedida | Pablo Guerrero Martin

Solitarios o agrupados, alargados o globulares, con espinas suaves o extremadamente fuertes y tamaños que van de pocos centímetros hasta seis u ocho metros, los cactus son reflejo de una amplia diversidad moldeada a través de millones de años de evolución y adaptación a condiciones ambientales extremas.

Estos llamativos habitantes de paisajes áridos y semiáridos son el motivo de la última edición facsimilar del segundo volumen de la Nueva Flora de Chileun ambicioso proyecto del Departamento de Botánica de la Universidad de Concepción cuyo fin es hacer un inventario actualizado de todas las plantas que crecen en Chile.

El apartado Cactaceae consta de 430 páginas que describen las 144 especies, agrupadas en 22 géneros, que habitan el territorio nacional, desde el desierto de Atacama hasta la zona austral.

La separata -que entrará en proceso de impresión-  está dedicada a la memoria de la botánica y ecologista Adriana Hoffmann Jacoby (1940-2022), reconocida por sus aportes al estudio, documentación y conservación de las cactáceas chilenas.

Este ha sido un “esfuerzo de largo aliento” que permitirá llegar con información actualizada a todas las personas interesadas en esta extraordinaria familia de plantas que presenta un alto endemismo y serios problemas de conservación”, señaló la curadora del Herbario de la UdeC, Alicia Marticorena Garri, editora de la Flora Chilena, función que comparte con Sebastián Teillier Arredondo.

“Estamos felices de aportar a su conocimiento y de mostrar su increíble diversidad, porque el primer paso para proteger nuestro patrimonio vegetal es conocerlo”, afirmó.

Crédito: Dr. Pablo Guerrero Martin.

La investigadora manifestó su satisfacción por este nuevo avance en el proyecto impulsado por los académicos Roberto Rodríguez Ríos († 2022) y Clodomiro Marticorena Pairoa († 2013), sobre todo porque se trata de un trabajo de largo plazo.

“Hacer una flora es una tarea ardua y mucho más cuando se tienen pocos recursos. Nuestro trabajo es ad honorem, sin embargo, nos motiva el legado que dejaron nuestros profesores que comenzaron con este proyecto y la importancia de tener una flora del país”, comentó la especialista.

La académica destacó la invaluable contribución de expertos extranjeros que se han hecho parte del proyecto y que con sus conocimientos y revisiones fortalecen el rigor científico y la calidad de este gran libro en construcción.

“Ellos conocen la importancia de estas obras que, siendo ciencia básica, sientan las bases para que la toma de decisiones no se haga a ciegas, arriesgando la pérdida de un patrimonio evolutivo irrecuperable”, aseveró.

El docente de Botánica e investigador del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), Pablo Guerrero Martin, y el naturalista alemán Helmut Walter -quien residió varios años en nuestro país- son los autores del nuevo facsímil.

A juicio de Guerrero, el principal mérito de la Flora de Chile-Cactaceae es entregar una síntesis taxonómica (clasificación) moderna, rigurosa y verificable de uno de los grupos de plantas más singulares e icónicos del país.

Es un aporte que no se agota en la sola descripción de las especies.

“Una flora ordena el conocimiento disponible, estabiliza nombres, clarifica límites taxonómicos, documenta distribuciones, identifica vacíos de información y entrega una base objetiva para investigación, conservación y gestión ambiental”, puntualizó.

Esto es particularmente relevante en el caso de las cactáceas chilenas, porque muchas de sus especies presentan distribuciones bien restringidas, altos niveles de endemismo y complejidad morfológica.

“Una flora permite distinguir mejor qué especies tenemos, dónde están, cómo se reconocen y cuál es su singularidad biológica”, dijo el especialista en Ecología y Biología Evolutiva.

Patrimonio americano

Salvo excepciones muy puntuales, las cactáceas son plantas que se encuentra exclusivamente en el continente americano -desde Canadá a la Patagonia-, que  han evolucionado en estrecha relación con sus paisajes áridos, semiáridos, tropicales y montañosos.

En ese sentido, Chile no es solo un país que posee cactáceas: es depositario de una parte muy singular de este patrimonio evolutivo”, afirmó el investigador.

Crédito: Dr. Pablo Guerrero Martin.

En esa perspectiva, el país tiene una gran responsabilidad, porque la mayoría de sus especies son endémicas; es decir, no existen en ningún otro lugar, de modo que cualquier desaparición local podría significar una pérdida a nivel global.

“Por eso, conocerlas adecuadamente es el primer paso para protegerlas de manera efectiva y eficiente”, indicó.

El detalló que muchas especies han evolucionado en pequeños parches de hábitat, con poblaciones aisladas y condiciones microclimáticas muy particulares que, por lo mismo, las hacen más vulnerables.

Un ejemplo de esto son los cactus Copiapoa, un género emblemático del Desierto de Atacama, cuyas singularidades de forma, coloración, espinación y rareza son un atractivo para coleccionistas que empujan el comercio ilegal basado en la extracción de individuos desde el medio natural.

“El problema es que muchas poblaciones son pequeñas, crecen lentamente y tienen baja capacidad de recuperación. Extraer individuos adultos desde la naturaleza puede eliminar décadas, o incluso siglos, de historia biológica”, advirtió.

En estos casos, el coleccionismo ilegal no es un daño menor, puede erosionar poblaciones completas y empujar especies hacia la extinción.

De hecho, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) -de la que el Dr. Guerrero es parte- alertó hace dos años que el 82% de las especies de este género están al borde de la extinción, varias de ellas en peligro crítico.

Modelo de adaptación

Por sus características excepcionales, las cactáceas se presentan como un buen modelo para estudiar la adaptación de plantas a ambientes extremos. 

Pueden vivir y reproducirse en condiciones de limitación extrema de agua, alta radiación, suelos pobres y temperaturas variables, porque han desarrollado una serie de estrategias de adaptación.

Entre ellas, el especialista destaca la suculencia (capacidad almacenar agua), las costillas expansibles, espinas (que son hojas modificadas), cutículas gruesas (capa que recubre su cuerpo), raíces especializadas y una fuerte dependencia de microhábitats; además de una forma especial de fotosíntesis.

“Pero quizás lo más interesante es que no son simplemente plantas resistentes. Son organismos altamente especializados, ajustados a condiciones ambientales muy específicas”, explicó.

Crédito: Dr. Pablo Guerrero Martin.

En el caso de las cactáceas del desierto costero chileno, muchas parecen depender de equilibrios finos entre radiación, temperatura, humedad, neblina costera y estructura del hábitat, acotó.

“Eso las convierte en excelentes indicadores de cambio ambiental y en modelos para entender los límites de la vida vegetal en ambientes extremos”, señaló.

El nuevo tratado de los cactus de Chile es una base de conocimientos para una serie de acciones que, de acuerdo a los especialistas, se deben acometer para preservar el patrimonio natural que representan estas plantas en Chile.

La integración de la taxonomía clásica con herramientas modernas (filogenómica, genética de poblaciones, modelación de distribución en escenarios de cambio climático), conservación aplicada (propagación en ambientes protegidos, bancos de semillas, control del comercio ilegal) y fortalecimiento de monitoreo de poblaciones naturales, especialmente en especies amenazadas y de distribución restringida, son algunos de los desafíos delineados por Guerrero.

“En síntesis, la Flora de Chile-Cactaceae entrega una base taxonómica fundamental, pero ahora debemos avanzar hacia una biología integrativa de las cactáceas chilenas: comprender su origen, su funcionamiento, sus amenazas y las acciones concretas necesarias para asegurar su persistencia”, indicó.

Brasicáceas y monocotiledóneas

La construcción de la Nueva Flora de Chile continúa este año con dos facsímiles. Uno estará dedicado a la familia de las brasicáceas, revisada por el experto irakí-norteamericano, Ihzan Al-Shehbaz, junto al botánico argentino, Diego Salariato, y el académico del Departamento de Botánica de la UdeC, Óscar Toro Núñez.

El segundo apartado concentrará varias familias de las monocotiledóneas, uno de los grandes grupos de plantas con flores, dentro de las que se cuentan la puya, el copihue y algunas especies acuáticas.

Crédito: Dr. Pablo Guerrero Martin.
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