A través de su carácter innovador y basada en las capacidades de toda su comunidad, la casa de estudios orienta su quehacer hacia el único camino viable para mantenerse: la formación y la generación de conocimiento al servicio de las necesidades de la sociedad.
Resaltan que es un semillero de profesionales de alto nivel tecnológico. Desde una visión interna, explican el aporte en tres pilares: trabajo de investigación, desarrollo de activos tecnológicos y generación permanente de talento.
Estos son tres ejemplos de investigación aplicada. También, son cuna de proyectos con base tecnológica que buscan dar con soluciones prácticas para la sociedad y el medio ambiente.
La máxima autoridad de la casa de estudios aborda los desafíos y oportunidades que aparecen ante este difícil momento de la vida nacional, no sólo desde su rol formador, sino también desde la reflexión y, sobre todo, la acción, dando cuenta de un sello que la caracterizó durante 100 años y ahora la proyecta a un nuevo siglo.
Autoridades y representantes de distintas áreas del quehacer regional entregaron su opinión sobre el aporte de la casa de estudios al desarrollo regional y al crecimiento integral de sus habitantes.
Germán Ortiz, capitán de ese joven equipo, recuerda el campañón que les dio el ascenso y las anécdotas de un lindo camarín, con Cuevas, Rosales, Campos, Burgos y los Quiñelén.