Hasta ahora no se puede afirmar que la masonería, como institución, fundó la Universidad de Concepción, pero sí se puede aseverar que varios y connotados masones estuvieron en su gesta fundacional.
Con audacia visionaria fueron surgiendo los primeros edificios: la Escuela Dental, Química Industrial, Educación, Farmacia y Derecho. Construcciones asísmicas y que por lo mismo fueron, durante 4 años, hospital de acogida para los enfermos tras el terremoto de 1939.
Las primeras carreras de la casa de estudios nacen con una marcada presencia de alumnas en sus aulas. La Universidad de Concepción lidera el aporte de la mujer en el ámbito académico y político del siglo XX, con Corina Vargas como la primera decana en Latinoamérica e Inés Enríquez Frodden en el cargo de diputada. Su compromiso continúa en el Centenario, con la creación de la Dirección de Equidad de Género.
Este 2019, el elenco cestero profesional de la UdeC cumple 30 años. Un periodo donde, más allá de sus títulos, se ha ganado un espacio y reconocimiento como un club modelo, con valores como la deportividad, el juego limpio y la sana competencia.
Enrique Molina, el primer rector de la UdeC, fue quien hizo imperar (luego de un viaje por Estados Unidos) la noción de la “ciudad universitaria” que comenzó a levantarse muy de a poco en los terrenos que se compraron en 1923 en la esquina de Paicaví con Chacabuco, como recuerda el profesor Jaime García Molina en su libro “El campus de la Universidad de Concepción”.
Gestada como una idea que data desde los orígenes de la UdeC, la Casa del Arte José Clemente Orozco toma rumbo y forma definitiva en 1958 con la adquisición de una colección de más de 500 pinturas, principalmente, correspondientes a la llamada Generación del Trece. Finalmente, y luego de sortear variados obstáculos, entre ellos el terremoto del 60, el anhelado edificio abre sus puertas a la comunidad en 1967.