Lo esperable para un país que busca encontrar las salidas más adecuadas a la profunda crisis político-social vivida consiste, precisamente, en dar las señales esperadas por los ciudadanos y ciudadanas.
Tras poner sus departamentos en arriendo, algunos han optado por residencias especializadas y otros por arrendar en sectores lejanos a las manifestaciones, ya que argumentan sentirse inseguros viviendo en medio de los enfrentamientos.