Desde Europa nos hacen una nueva y sana advertencia: si queremos seguir siendo sus proveedores alimentarios, tendremos que en algún momento cercano cumplir con los mismos parámetros por ellos impuestos.
El futuro y la coyuntura histórica reclaman con fuerza una actitud de los ciudadanos demócratas, atenta y vigilante y hacen preciso el más amplio entendimiento de los sectores moderados, democráticos y republicanos.
La evidencia actual es que la discriminación y vejación racista se mantiene como una praxis cotidiana en muchas instancias sociales, de manera grave e independientemente de que en algunas personas nazca el buen pensar y el buen actuar acorde a principios morales fundamentales, procedentes de una ley natural.