Ahora se espera que vivamos en una cuerda floja, en la que debe ser difícil sobrevivir para los solitarios gerentes generales del pasado y que podría ser más llevadera para uno que deja la puerta abierta, que escucha emociones y que establece vínculos emocionales.
No sé si fue algo planificado, pero todo esto de generar la expectativa de una nueva Constitución escrita por el pueblo resultó perfecto para los partidos políticos.