En ese liceo comprendí que cuando un niño delinque a temprana edad es porque algo le pasó antes.
De aplaudirse la actitud violenta para reivindicar cualquier derecho que se dice amagado, se estaría aceptando la vulneración de otros derechos, aunque pretenda sumirse el sufrimiento de otros en un foso, cubriéndolo con silencio o fingiendo, excusados en fanatismos ideológicos, que ese dolor no existe.