Una política exterior debe ser dúctil y capaz de adaptarse a un mundo que cambia a pasos agigantados. En consecuencia, no hay que pensar en base a escenarios pasados, sino que debemos actuar en una autonomía adaptable que tenga en mente la realidad imperante, y vea a nuestras ventajas comparativas y intereses como activos a desarrollar.
La paridad implica no solo una forma de elegir o designar, en igualdad numérica, a hombres y a mujeres. La paridad provoca que los resultados de los procesos sean diferentes.
Recordar el hito del derecho a sufragio de las mujeres en nuestro país, nos hace pensar en otras inequidades de género que afloran inevitablemente ante estas cifras, como, por ejemplo, la proporción de mujeres en puestos de toma de decisiones (10,5%) o las brechas salarias (10,5%), según datos del Ministerio de la Mujer y Equidad de Género del 2020.
Chile cuenta con universidades que tienen grupos fuertes en el área de la astroingeniería. Pero una apuesta de desarrollo en materia espacial resulta una posibilidad real si de verdad tenemos la intención, como nación, en ello.
Desafiémonos a partir de hoy, y para los años venideros, ser conscientes de enseñar todos los días pequeñas lecciones de cuidado del medioambiente a la sociedad, pongámonos metas y revisémoslas el próximo 26 de enero y veamos cómo avanzamos en este año.
Se requiere que haya cada vez más mujeres ingenieras, tecnólogas, científicas o matemáticas, de modo tal que se garantice la seguridad económica para toda la población y que exista una fuerza laboral diversa y talentosa.