Es tiempo que nuestras instituciones democráticas, la convención constitucional y el futuro gobierno, pongan la inteligencia, el conocimiento y la voluntad política al servicio de la elaboración de normas, leyes, políticas públicas y programas de gestión del agua, que impulsen a la industria forestal a actuar con responsabilidad social y sentido de país.
Sin duda, y a pesar de la pena de su partida, que por lo demás constituye una gran pérdida para la protección ambiental del planeta, no solo nos queda el honor de haberlo conocido, sino que también su gran legado, que servirá para promover la conservación de la naturaleza como un bien común.
Miguel Ignacio Collao es un digno representante de la fuerza del trabajo y empuje de los penquistas del siglo XIX.
La comisión de derechos fundamentales ha concentrado, hasta hoy, el mayor número de propuestas, recalcando que lo que moviliza el proceso desde su origen son las demandas en materia de derechos humanos, cuyo núcleo es la dignidad de las personas.
Quiero pensar que lo que hemos vivido este 2021 nos permite recapacitar y comprometernos efectiva y afectivamente, con lo mejor de nuestras capacidades, en trabajar por un mundo de mayor justicia social, de equidad, democrático y en armonía con la Naturaleza.
Para lograr una verdadera inclusión no sólo se requiere de políticas públicas, sino que también de la voluntad del mundo del trabajo.