Optar por el comercio formal no solo garantiza la salud en la mesa, sino que también una barrera sólida en contra del delito que asola al mundo rural.
La recuperación del centro penquista exige perseverancia y coordinación entre autoridades, comerciantes y vecinos. Hay un camino iniciado y Concepción merece que se continúe.
Frente a este nuevo escenario, el desafío no solo recae en las instituciones encargadas de la prevención y la respuesta. También es una responsabilidad compartida por la ciudadanía.
La lección que deja la remodelación de la Plaza Perú es categórica y es que la indiscutible prioridad peatonal jamás debe ser sinónimo de desorden vial.