Editorial

Salud mental laboral: la grieta invisible en Biobío

Por: Editorial Diario Concepción 24 de Agosto 2026
Fotografía: Cedida | Contexto

La transformación del mapa de las enfermedades profesionales en la Región del Biobío ha dejado de ser un síntoma aislado para convertirse en una realidad estructural e insoslayable. Según datos de la Superintendencia de Seguridad Social (Suseso), durante el año 2025 las patologías asociadas a la salud mental pasaron a representar el 62,4% de las afecciones laborales reconocidas en la zona, consolidando un acelerado incremento en comparación al 42,4% registrado en 2021.

De esta manera, las tradicionales dolencias físicas o musculoesqueléticas han sido desplazadas por un desgaste emocional persistente que hoy mantiene en jaque la calidad de vida y el bienestar del mundo del trabajo local.

Con un total de 702 casos de incapacidad temporal evaluados y reconocidos bajo la Ley 16.744 el año pasado, el Biobío se posiciona como el tercer territorio del país con mayor número de patologías profesionales, siendo superado únicamente por las regiones Metropolitana y de Valparaíso.

Esta radiografía revela una intensa presión psicosocial concentrada en sectores de alta demanda e interacción como la educación, el comercio del retail, el transporte de pasajeros, la salud y la administración pública, donde la búsqueda de metas, las sobrecargas horarias y la exposición constante a situaciones de conflicto o agresividad por parte de los usuarios erosionan de manera paulatina la salud de la fuerza laboral.

El fenómeno muestra también una preocupante brecha de género: en la región, el 59% de las enfermedades reconocidas afecta a mujeres. Esta disparidad responde a factores que van más allá del espacio físico de trabajo, tales como la doble carga de los cuidados informales no remunerados, salarios más bajos e inestabilidad.

Asimismo, existe una importante distancia entre la percepción de los afectados y su acreditación legal. De las 5 mil 462 denuncias por enfermedad profesional ingresadas en la zona en 2025, solo una pequeña proporción logró certificar el nexo causal directo exigido por el marco regulatorio vigente, a lo que se suma el subregistro advertido por gremios como la CUT ante el temor a perder el empleo o la postergación de la consulta médica.

Frente a este escenario, resulta urgente superar la respuesta reactiva basada en la contención individual o en la sola tramitación de licencias médicas. Tal como advierten especialistas de la Universidad de Concepción y la Seremi de Salud, el foco prioritario debe trasladarse hacia la prevención y la gestión efectiva de los riesgos psicosociales en las organizaciones. Reducir las cargas excesivas, garantizar autonomía y erradicar el acoso no son peticiones accesorias, sino condiciones indispensables para resguardar la dignidad y la sostenibilidad del empleo en nuestra región.

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