Lo mejor es que en la zona existe mano de obra calificada para sumarse a la tarea de reabrir la usina. Sin duda, se trata de una noticia optimista para el Biobío.
Son muchas las familias que esperan que sus hijos e hijas se puedan movilizar seguros, más cuando oscurece más temprano, con la dificultad que genera la falta de luz.
Por eso, es necesario que esta conmemoración sirva para colocar encima de la mesa cómo podemos potenciar y mejorar el uso de este medio de transporte. Hay un desafío pendiente.
Se trata de estructuras de conectividad concentradas en el Gran Concepción. El Puente Esmeralda, el Eje Colón y el Puente Perales están ahora ahí, sin movimiento, sin actividad, sin avance, sin un nuevo ladrillo en pie desde hace semanas.