Recuperar los ríos, las napas y la humedad del suelo no solo asegura las próximas cosechas, sino que reaviva la esperanza de cientos de familias agricultoras.
Se trata de un territorio siempre expuesto a terremotos, incendios forestales, entre otros eventos de gran impacto en la población.
Más allá de las cifras y los plazos administrativos, este esfuerzo conjunto abre una ventana de oportunidad y esperanza indispensable para miles de familias.
Abrir la puerta a los encuestadores y colaborar con este proceso previo constituye un aporte directo para ajustar los instrumentos estadísticos del Estado, garantizando que los diagnósticos futuros reflejen con exactitud los requerimientos que tiene la población.