Justo es reconocer el esfuerzo que se hace desde todos los sectores para adoptar medidas que atenúen los efectos de la pandemia.
Ningún poder del Estado se encuentra exento de la crítica de la ciudadanía. Muchas personas ven esto como una “crisis”. Sin embargo, pienso que es lo contrario.
En este difícil contexto histórico, me atrevo a través de estas líneas a sugerir con mucha humildad, pero con cifradas esperanzas, pueda ponerse en el corazón de la agenda pública, por parte de todos los sectores políticos y el gobierno, aquella empatía que haga posible sintonizar con las necesidades y las angustias de un Chile que atraviesa horas difíciles.
¿Qué hay afuera?, ¿existirán seres como nosotros?, ¿más evolucionados?, ¿o quizás en etapas más tempranas de la vida?
¿No habrá llegado el momento en que la ciencia se una al arte?
El miedo bien razonado puede cumplir la función pedagógica de hacernos entender de una vez por todas que no somos el origen del mundo ni tampoco su fin último.