Editorial

El inicio de la recuperación económica en Biobío

Es clave que el diseño de las políticas públicas y las condiciones de seguridad en el territorio den las certezas necesarias para que las regiones apunten a un mayor crecimiento económico.

Por: Editorial Diario Concepción 09 de Julio 2026
Fotografía: Archivo | Diario Concepción

La reciente presentación del Informe de Política Monetaria (IPoM) deja una certeza sobre la mesa y es que la economía de la Región del Biobío enfrenta un punto de inflexión.

Uno de los mensajes centrales del IPoM apuntó a que el contexto externo continúa siendo favorable para Chile. Alberto Naudon explicó que, tras el cierre del informe, el escenario internacional incluso mejoró respecto de lo previsto inicialmente.

“Desde el cierre del informe hasta hoy, el precio internacional del crudo ha bajado y eso nos va a ayudar a que el proceso de control de inflación sea más rápido“, afirmó.

El vicepresidente del Banco Central agregó que la economía mundial ha mostrado una resiliencia superior a la esperada, pese a las tensiones geopolíticas registradas durante las últimas semanas.

Si bien el arranque de este año se mostró más debilitado de lo esperado producto de factores transitorios y un mercado laboral rezagado, los fundamentos macroeconómicos entregados por el Banco Central abren una ventana de cauteloso optimismo para la zona.

El viento a favor desde el escenario internacional, sumado a la estabilización de los precios del petróleo y un precio del cobre sostenido, configuran un panorama externo que debe ser aprovechado de manera estratégica por el tejido productivo regional.

Sin embargo, las proyecciones que apuntan a que el mayor dinamismo y la anhelada reactivación se consolidarán con fuerza entre 2027 y 2028 no pueden traducirse en una espera pasiva. Para el Biobío, acelerar el crecimiento es una urgencia social inmediata.

Como bien se planteó en la presentación del IPoM, el motor principal de este nuevo ciclo debe ser, ineludiblemente, la recuperación y facilitación de la inversión.

La severa contracción que ha experimentado la Región en proyectos inmobiliarios, industriales y de conectividad vial durante los últimos períodos le ha pasado la cuenta al empleo y a la estabilidad de miles de hogares. La reactivación no llegará por inercia. El desafío requiere una articulación público-privada robusta que logre viabilizar con urgencia la cartera de proyectos que ya asoman en el horizonte.

Iniciativas como la adjudicación de la Ruta Pie de Monte o la alianza estratégica entre Grupo CAP y AZA en la industria del acero deben pasar de los anuncios a las obras concretas sin mayor demora. Asimismo, es clave que el diseño de las políticas públicas y las condiciones de seguridad en el territorio den las certezas necesarias para que las regiones apunten a un mayor crecimiento económico.

Es más que conocido que el Biobío posee las capacidades técnicas y logísticas para liderar su propio despegue. El diagnóstico del IPoM traza el camino; ahora corresponde a los actores locales acelerar la marcha para que los “brotes verdes” comiencen a sentirse en el día a día de los habitantes de la zona a partir del próximo semestre.

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