Editorial

Falencias en el aprendizaje del lenguaje escrito

Por: Editorial Diario Concepción | 30 de Septiembre 2017
Fotografía: Copesa

Con justa razón, el actual Secretario Ejecutivo de la Agencia de Calidad de la Educación, comenta que actualmente se escribe más que nunca, en su estimación, los textos digitales producidos en un año superan en veinte millones de veces lo publicado en todos los libros escritos en la historia de la humanidad. Escribir resulta de ese modo, indispensable.

Ese comentario, a  título de prólogo, en la entrega de los resultados de la última evaluación Simce de escritura en el 6° básico 2016, la cual evidenció que más del 50% de los alumnos de 6° Básico redacta textos que no se comprenden. Se pone de manifiesto el impacto de las nuevas tecnologías en la vida cotidiana de los estudiantes y en la calidad de su escritura. Los mensajes en WhatsApp, por ejemplo, con palabras abreviadas y faltas de  ortografía, que resultan suficientes para transmitir la intención del texto. Sin embargo, si no se educa en   ortografía se hace difícil la fluidez de la lectura del material escrito y el acceso a toda forma de literatura e información por ese medio.

Para la agencia aludida, tanto la escritura, como la lectura, son actividades centrales para la educación de los estudiantes, en su formación como ciudadanos para el siglo XXI, en el cual la comunicación no tiene límites espacio temporales, donde no basta con la capacidad de síntesis  de los mensajes, sino la comprensión y redacción  de textos complejos que permitan lograr altos niveles de aprendizaje y  el ejercicio de una visión crítica, además de capacitar a cada persona para escribir su propia historia y contribuir al acervo cultural y científico de la sociedad.

Es conveniente recordar que esta prueba tiene características particulares, ya que evalúa el desempeño de un estudiante al producir un texto mediante preguntas de desarrollo, por lo que no hay respuestas únicas y todos los textos que éstos escriben son diferentes, de ese modo,  si bien mayoritariamente los estudiantes de 6° básico logran organizar y responder al propósito de lo que se les solicita escribir, presentan dificultades con otras habilidades, como mantener la coherencia de lo escrito o avanzar hacia el desarrollo de sus ideas.

En efecto, según el criterio “desarrollo de ideas” se observó que en los textos informativos el 64% de los estudiantes desarrolla el tema de manera básica o solo enuncia sus ideas, y en los textos narrativos la mitad de los estudiantes desarrolla los temas de manera básica o con dificultad. Por otra parte, aquellos que lo hacen de manera acabada, corresponden a menos del 50%, en ambos tipos de textos; en los textos informativos un 32% y en los narrativos un 49%.

La investigación revela  que las mujeres logran mejores resultados que los hombres en todos los grupos socioeconómicos, e incluso, se observa que  las niñas obtienen mejores puntajes que los niños pertenecientes a grupos socioeconómicos superiores, una tendencia inédita, ya que por lo general  e históricamente en Chile las ventajas de pertenecer a un GSE más acomodado han redundado en mejores resultados educativos, tema que en escritura desaparece.

La situación deja como evidencia que los niños y niñas no tienen diferencias biológicas en la escritura, sino culturales, por tanto está abierta la posibilidad de avanzar sustantivamente en calidad de la educación, si este aspecto es atendido eficientemente. El factor calidad de la educación vuelve a surgir.

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