Economía y Negocios

Retorno al mercado laboral sobre los 50 años: El desafío de vencer los estereotipos y adaptarse a la era digital

Ocho de cada diez personas mayores proyectan seguir trabajando después de la edad de jubilación, contradictoriamente, se advierte una caída de la participación formal de este segmento.

Por: Cecilia Bastías 27 de Agosto 2026
Fotografía: Diario Concepción | Isidoro Valenzuela
Lo que debes saber
 • Ocho de cada diez mayores de 50 años proyectan seguir trabajando después de jubilar, pero 52% declara haber sufrido discriminación por edad.

• El edadismo laboral y la brecha digital dificultan el retorno al empleo, aunque la experiencia y la adaptación tecnológica son valoradas por empresas.
• Sence ofrece capacitación e intermediación laboral, mientras Experiencia Mayor incentiva la contratación y capacitación de personas sobre 50 años.

Te invitamos a leer la nota completa más abajo para conocer los detalles.

Volver al mercado laboral después de los 50 años significa mucho más que actualizar un currículum. Para quienes han desarrollado gran parte de su trayectoria profesional en una misma empresa, una desvinculación abre un escenario marcado por la incertidumbre, la frustración y la necesidad de demostrar nuevamente capacidades que por mucho tiempo fueron reconocidas.

Ese es uno de los principales fenómenos que aborda “Cincuentimeter”, estudio desarrollado por Caja Los Andes con el apoyo de Cadem y que evidencia las tensiones que enfrenta una generación que busca mantenerse activa.

Según los resultados, 8 de cada 10 personas mayores de 50 años en Chile proyectan seguir trabajando después de la edad de jubilación. Sin embargo, el 52% señaló haber sufrido discriminación por su edad durante los últimos tres años.

Capacitación, actualización y adaptación

La experiencia de María Teresa Luilié Fabbri, de 54 años, refleja parte de esta realidad. Abogada, con 25 años de trayectoria en una empresa, fue desvinculada tras un cambio de administración, por lo que ha pasado un año y medio sin trabajar. Lo que inicialmente significó una ruptura con una etapa laboral que parecía consolidada se transformó también en un proceso de actualización y búsqueda de nuevas oportunidades.

“Me tocó concentrarme en esta etapa de mi vida, a la incertidumbre de buscar trabajo después de 25 años, en que los tiempos han cambiado. Una no es la misma persona, y tampoco el mundo es el mismo. Tuve que empezar a enviar currículum, no me resultaban”, relató.

La dificultad no estuvo para nada asociada a la falta de experiencia. Al contrario, Luilié reconoció que contaba con un amplio bagaje profesional, pero comenzó a experimentar la sensación de estar quedando fuera del mercado laboral.

“Hay sensaciones de frustración. De pensar también que golpea fuerte este edadismo laboral, este estereotipo de que las personas sobre 50 años no son capaces de adaptarse a los nuevos tiempos, a los nuevos cambios tecnológicos. Como que una estuviera obsoleta laboralmente”, explicó.

Frente a ese escenario, recurrió al plan de una consultora orientada a conectar profesionales mayores de 50 años con empresas y entregarles herramientas para enfrentar procesos de transición laboral. El acompañamiento, explicó, no se ha limitado a la búsqueda de empleo. También ha incluido actualización del currículum, manejo de redes profesionales como LinkedIn y generación de contactos.

Para María Teresa, este proceso ha significado recuperar una confianza que se había debilitado después de meses sin encontrar una nueva oportunidad: “También a construir una red, a hacer networking (red de contactos laborales)”.

Hoy se encuentra enfocada en hacer más visible su experiencia y adaptar sus herramientas para volver al mercado.

Desde Caja Los Andes, el gerente general Tomás Zavala planteó que los resultados del estudio permiten identificar desafíos que van más allá de la empleabilidad individual y agregó que la llamada brecha digital debe ser abordada desde una perspectiva distinta.

“La brecha digital no es de capacidades, sino de diseño con el que la estamos abordando. Junto con eso, la alta percepción de discriminación en mayores de 50 nos abre los ojos sobre qué tenemos que hacer distinto, especialmente en el mundo laboral”, afirmó.

Empresariado

En el Biobío, Gian Piero Lavezzo, presidente del Comité de Género y Liderazgo de la Cámara de la Producción y del Comercio que además es gerente de AD Consulting, detalló que el escenario laboral para este grupo se ha vuelto más complejo durante los últimos años.

El gerente y socio de la consultora que ofrece la línea de trabajo AD+50 explicó que “en los últimos años hay iniciativas que están visibilizando el tema y entregándole herramientas a las empresas para que puedan hacer una gestión más estratégica, más eficiente de ese segmento. Pero, por otro lado, está el mercado, y el mercado hemos notado que en los últimos dos años ha estado más complicado para las personas que están sobre los 50”.

Dentro de las características que destacó Lavezzo de este rango etario está la calma que pueden mantener cuando una empresa está pasando por una crisis. “Ya ha visto cómo se mueve el mercado, entonces puede tomar decisiones muy mesuradas”, destacó.

La experiencia también puede convertirse en una herramienta frente a los nuevos desarrollos tecnológicos. En particular, está la capacidad de los trabajadores con mayor trayectoria para evaluar críticamente las respuestas entregadas por sistemas de inteligencia artificial.

Foto: Carolina Echagüe

Oferta pública de capacitación

Desde el Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (Sence), en tanto, señalaron que las personas mayores de 50 años pueden acceder a distintas alternativas de capacitación de acuerdo con su situación laboral y los requisitos de cada programa. Si bien no existe una línea de capacitación exclusiva para este segmento, hay iniciativas dirigidas a personas desocupadas, trabajadores en procesos de reconversión laboral, emprendedores y otros grupos de población objetivo.

En el Biobío, además, el Sence cuenta con una Red de Intermediación Laboral integrada por las 33 OMIL, que entrega orientación, intermediación y apoyo en la búsqueda de empleo a personas de todas las edades.

A ello se suma Experiencia Mayor, instrumento orientado específicamente a fomentar la contratación y capacitación de personas de 50 años o más que estén desempleadas o sean pensionadas. El beneficio contempla un aporte a la empresa durante los primeros 12 meses de contratación y un bono de capacitación de hasta $400 mil por trabajador.

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