Economía y Negocios

Cocinería Mary ofrece el almuerzo más barato de Concepción a sólo $1.500

María Graciela Martin revoluciona con su propuesta en O’Higgins frente a Tribunales. Allí diariamente cientos de personas se pelean un lugar para degustar un menú totalmente casero.

Por: Felipe Placencia | 14 de Julio 2018
Fotografía: Felipe Placencia

Cocinería Mary, ubicada en Avenida O’Higgins  frente a Tribunales,  tiene un público transversal.  Desde oficinistas,  vendedores ambulantes, estudiantes, pensionados y  visitantes. Allí no hay segregación.

¿Qué lo hace posible? Su accesible e insuperable menú de tan sólo $1.500.

Si el valor parece increíble, informamos que esto no es una pre, post verdad, un “fake new”  o una mentira. Es un hecho.  Detrás de esta sorprendente propuesta está María Graciela Martin, quien tiene  grandes credenciales  en el rubro gastronómico tras una década de experiencia.

“No sólo somos el más económico  del Centro de Concepción.  Es que no conozco otro lugar como este”, asegura orgullosa Mary, como le conocen.

Antes  tenía otro servicio en Paicaví con Ejército. “Allí, incluso, ofrecía lo mismo y más barato: a tan sólo $1.000. Lo que pasa es que aquí el arriendo es más caro. Entonces tuve que subir $500 pesos”, lamenta “la señora Mary”,  porque de no ser así, habría conservado el mismo valor.

En el corazón del Gran Concepción cumplió ya dos años en abril  y hoy siente que está consolidada.

“Al día vendo entre 200 a 300 colaciones. De lunes a viernes, de 12:00 hasta las 17:00. A las 16:00 ya no me queda nada”, comenta.

Cercanía

Mary coordina la cocina y atiende a su público con simpatía.  Todos la saludan como si se tratara de algún familiar cercano. De hecho, algunos le dicen “tía”.

-¿Y por qué tan barato señora Mary?

-Mire, yo no busco ser millonaria. Quiero vivir bien. Encuentro irrisorio que, por ejemplo, te cobren en otros locales $1.000 por un té. Yo pido solamente $500 y es  uno bueno.  Lo mismo por el jugo, la bebida, el mote con huesillo, el café, los postres. Cobro lo justo.

– A usted no le afecta nada: la inflación, los bajones económicos,  parece.

-Algo así. En Paicaví estuve 10 años cobrando $1.000, imagínese. Y acá no creo que cambie el precio.

Cadena

Y es quizás esa mirada desinteresada (algo que los teóricos hablan de “comercio justo”), la que le da, sin querer, excelentes réditos. De hecho tiene otro local en Maipú (entre Colo-Colo y Castellón) y no descarta otro.

“Tenía pensando en abrir una nueva sucursal. Lo pensé mucho y se me pasó”, dice.

De ser así estaríamos hablando  del nacimiento de una cadena. “Doy harto trabajo. Tengo entre seis a ocho personas.  No todos están todo el día. Pago acorde al mercado”, resalta Mary.

El Menú

Los parroquianos, en tanto,  no se quejan. Los platos  son caseros y, por cierto, muy sabrosos, aseveran.

“Tengo de todo. Pollo con arroz, puré, tallarines, etcétera. Todo lo que se hace en cualquier casa. Tengo harta verdura de la Vega. Hago mis pedidos directo. También doy pancito”, precisa, mientras los clientes cancelan e interactúan con ella.

Cocinería Mary irradia algo típico. Sin mayores pretensiones estéticas (adornos, ambientación), hay algo muy chileno de fondo. Una simpleza que transmite el pulso del día a día de sus comensales, la clase media trabajadora que mueve el engranaje del país.

“Acá se paga en efectivo. Siempre lo he hecho así desde los 12 años que llevo en el rubro. Tal vez gestione para tener convenio Junaeb”, adelanta Mary, mientras recibía saludos, daba vuelto y entregaba la boleta a un consumidor.

“Me voy a trabajar con el corazón contento”, dictamina, mientras baja la escalera.

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