Fue de la última generación de graduados de técnico en relojería de un liceo industrial en Santiago. Tras cerrar la carrera, todo indica a que es el único que ostenta el grado en Concepción. Hoy día se resiste a la desaparición de un oficio que se ha transmitido, comúnmente, de generación en generación.
Es Mario Sauré Peñaloza, técnico relojero cuya oficina se ubica en calle Aníbal Pinto #531, oficina 51. Dijo haber tenido entre sus manos los más antiguos y valiosos relojes, como uno de bolsillo de 150 años, y otro, un Cucú de 130 años, aproximadamente.
Hoy día realiza alrededor de 200 servicios en un mes en que los más comunes corresponden a mantenciones y reemplazo de componentes (cristales) o fallas ocasionadas por la humedad o, simplemente, el recambio de pilas.
Los precios de las reparaciones fluctúan, según la complejidad y antigüedad del reloj, entre los $25 mil y $35 mil en el caso de los de pulsera; $85 mil para los decorativos y de pared conocidos como Cucús. Estos últimos, tienen precios actuales van desde los $600 mil y más de $2 millones, generalmente, de origen alemán.
-¿Hace cuánto tiempo trabaja como relojero en Concepción?
-Me decidí por la relojería porque tenía un tío relojero. Estudiaba en las mañanas y trabajaba en las tardes en servicios técnicos en Santiago durante 4 años que fue la educación superior como técnico relojero y, posteriormente, ingresé a trabajar a algunos talleres como el Servicio Técnico Tresa y en varias otras partes, para luego ingresar al Servicio Técnico Omega para Chile.
Ahí, en Santiago, estuve varios años, desde 1979 hasta 1991, después me invitaron a ingresar a Rometsch en Concepción a quienes les gustó mi desempeño donde permanecí por 23 años.
Ahora llevo 15 años trabajando en forma independiente y brindando mis servicios a las relojerías y joyerías más prestigiosas de Concepción, además de otros clientes particulares.
-¿Qué lo distingue de otros relojeros de la ciudad?, ¿es el último que va quedando con estudios técnicos?
-Así es, soy el único que va quedando. Los técnicos de acá que han sobrevivido al tiempo heredaron, en su mayoría, el oficio de sus familiares quienes les dejaron sus talleres y fueron aprendiendo, principalmente, a través de la observación. En mi caso, realicé estudios técnicos donde fui la última generación de técnicos graduados porque la carrera se cerró en que la experiencia ha ido alimentando y perfeccionando mis conocimientos.
-¿Cómo se inició en el oficio u profesión?
-Tuve un tío relojero que estudió en el mismo liceo industrial que estudié yo, pero muchos años antes. Con él aprendí lo básico, comencé reparando los relojes despertadores.
-¿Qué es lo más solicitado por sus clientes?
-Principalmente, la realización de mantenciones, cambio de cristales y cambios de pilas que se pueden hacer en el momento.
-¿En qué consiste una mantención estándar?
-Primero se hace un presupuesto que, si es aprobado, desarmo por completo el reloj, lo pongo en una máquina que hace una limpieza completa con ciclos de lavado, enjuague y secado. Una vez seco, lo tomo, lo armo y lo aceito junto con revisarlo con un escáner que muestra la medición de distintos parámetros y de elementos claves como bobinas, circuitos, pila y consumos, entre otros.
-¿Cuál es el precio promedio de las mantenciones más solicitadas?
-Es relativo. Por ejemplo, un reloj Seiko 5, los rangos son entre $25 mil y $35 mil, pero también hay relojes de muy alto valor como un Rolex o Cartier, donde hablamos de otros rangos de precios.
-¿Cuáles son las fallas más comunes?
-En este momento, cuando se han masificado los relojes a cuarzo por sobre los mecánicos o análogos, hizo que fuera necesario volver a especializarse donde saber cuál es la falla en estos casos puede ser complicado. Anteriormente, cuando un reloj mecánico se caía o golpeaba, la falla común era la rotura del eje volante, mientras que ahora, en un reloj de cuarzo, al caer, su falla, por lo general, ya no es tan visible descubrirla como antes con sistemas mecánicos.
Dado que el circuito trae muchos componentes, con un golpe, por lo general, se desconfiguran y al ser tantos elementos, con uno que falle, el circuito ya no se puede usar.
Otras fallas comunes son producidas por la humedad y por golpes, corresponden al corte de las bobinas, que son muy finas y contemplan alrededor de 2 mil vueltas. En el caso de las bobinas, dada su especialización, hay unas que si puedo reparar y otras que no.
Un factor que incide entre las fallas más comunes es que en verano se producen condensaciones por cambios de temperatura, por ejemplo, al estar tomando sol en una playa o piscina y luego lanzarse al agua. Lo que ayuda a proteger los relojes es cuidarlos de la humedad, no usarlosbajo el agua, aunque el manual indique que es resistente y resguardarlos de los golpes.
-¿Qué particularidades puede destacar de los relojes Cucú?
-Los relojes Cucú son originarios de Alemania, en Selva Negra, una ciudad que solo hacen este tipo de relojes con generaciones completas que han pasado el conocimiento y la experiencia. Son cajas y decoraciones talladas a mano donde hay varios sistemas con dos o más piñas.
Hay unos con dos piñas 270 a 320 gramos que deben ser accionadas cada 24 horas para que funcionen y otras con tres, que son de 1,5 kilos que viene un sistema más reforzado de engranaje con ciclos más largos de 8 días la cuerda.
-¿Con qué periodicidad le llegan estos relojes actualmente?
-Es relativo, unos 4 a 5 al mes que vienen principalmente por mantenciones y pequeños ajustes de la rueda motriz que lleva una cadena. Generalmente, los niños y gatos se cuelgan de las piñas provocándoles daños
-¿Cuál es el valor promedio de una mantención de un Cucú?
-Es de alrededor de $85 mil en que un reloj de este tipo debe valer entre $ 600 mil y $2 millones, aproximadamente, según se exhiben en las relojerías más prestigiosas y casas de antigüedades.
-¿Cuáles son los relojes más antiguos que le ha tocado reparar?
-Tuve uno Cucú de 130 años que venía con fuelles malos y otro de bolsillo de 150 años con sistemas muy antiguos en sus mecanismos.
-¿Las reparaciones de relojes antiguos son más caras que los más actuales?
-Así es, porque traían centros de rubí legítimos hechos a mano que se quebraban donde había que intercambiar estos centros. Ahora, con todos los adelantos, reemplazaron esto por rubí artificial que es un vidrio, no un rubí.