Economía y Negocios

Siriana irrumpe con empanadas del Medio Oriente

Por: Felipe Placencia | 07 de Abril 2018
Fotografía: Isidoro Valenzuela M.

Familia siria con origen penquista volvió a sus raíces para ofrecer  productos rápidos. El  toque gourmet está conquistando  adeptos.

Siriana. Así se llama el emprendimiento de una familia siria, chilena y penquista que llegó a ofrecer todo tipo de alimentos de este país, tristemente afectado por la guerra.

Se trata de los hermanos Sufian y Manaf  Al-Ajrad. Junto a su madre, Vivian Akil Santos,  decidieron abrir las puertas al público durante este verano en Arturo Prat 741, local cuatro, casi al llegar a Los Carrera, pleno barrio cívico y universitario.

Allí están conquistando un público abierto a probar nuevos sabores y sensaciones. Uno de sus productos es la empanada siria, la nueva competencia de la tradicional chilena.

“La masa es más suave y los ingredientes no son tan recargados como la que se hace acá”, explicó Sufian, apreciación que fue corroborada in situ por Diario Concepción.

Detrás de la cocina visible al público están las esposas de Sufian y Manaf, oriundas también del medio oriente, quienes se empeñan en que todo salga a la perfección. No hablan mucho español, por lo que la comunicación es en su idioma de origen. Esto,  sumado al  mural que retrata una antigua ciudad en medio del desierto del Golfo Pérsico, los  clientes tienen la sensación de efectivamente estar ahí, salvo que los bocinazos de la locomoción, el viento y la lluvia de “tropiconce” devuelven a la realidad.

Las tres B

Y sin exagerar,  la propuesta es todo un descubrimiento, ya que tiene un marcado toque gourmet, alejándose del tradicional local de comida rápida.

Si tuviéramos que ponerle nota, sería simplemente de “triple b”: todo muy bueno, bonito y barato.

Algo con lo que están de acuerdo quienes ya han probado las delicias en vitrina.

“Baratísimo. Para salir de los completos, 100% recomendado el sándwich de shawarma”, opinó Juan Bórquez Schuffeneger en el fan page de Facebook.

Alejandro Riquelme posteó entusiasmado: “Rápida atención. Fueron unos ricos falafel recién hechos. ¡Mejor aún con la salsa!”.

Ian Stuardo, por su parte, lo calificó como un lugar con “excelente comida,  para llevar a quien quieras y sorprenderlo. Todo muy limpio y un gran ambiente”.

Vivian Akil destacó que también van miembros de la comunidad palestina y venezonalos, quienes conocen de esta gastronomía.

También chilenos, especialmente universitarios de las casas de estudio apostadas en el sector.

La carta

¿Y por qué tantos halagos? Aquí su llamativa carta. Las empanadas de pollo valen $800. Las de quesillo y falafel tan sólo $600.

En tanto, el sándwich de falafel cuesta $1.800 y el de shawarma  $2.400.

Uno que Diario Concepción recomienda es probar el falafel por sí sólo. Cuatro unidades se pueden llevar por $1.000. Su sabor  es sorprendente.

“¿De qué cree que son?”, pregunta Vivian Akil. “Ni se lo va imaginar”, dijo con tono risueño, dando una pausa a la cara de incógnito de éste comensal.

“Son de frijoles, ¿increíble verdad? Esto en Siria se comen como si fueran papas fritas, es algo común”, agregó.

Y son muy versátiles  por lo demás, ya que se sirven con ensaladas y se pueden probar por $2.500.

La lista sigue: ¿le suenan los  sándwich de papas fritas?. Si la curiosidad  es fuerte, puede saber de qué se trata por  $1.900.

Igualmente hay combos a elegir, pero saber cuáles  son sus combinaciones  queda para los aventureros de la buena comida.

Volver a las raíces

De cómo nació este negocio, es una larga historia familiar. Vivian Akil Santos se fue muy pequeña a Siria, país de origen de su padre. Su vida transcurrió en Yabrud, muy cerca de Damasco, la capital.

A inicios de la década del 2010 comenzó la crisis y decidió volver a Chile. Lo mismo hizo su hijo Manaf con su familia.

Solo faltaba Sufian para que volvieran a estar juntos. “Crecí en Siria y luego me fui a trabajar a Kuwait. Volví a Concepción, porque el clima de allá es duro. Las temperaturas pueden llegar a 60 grados en verano. Todo es en base al aire acondicionado y afuera tienes tormentas de arena. Eso tenía enfermos a mis hijos. Acá ya no tienen ese problema. Es increíble”, contó  Sufian, el administrador, muy entusiasmado con esta aventura gastronómica.

Vivian, por su parte, encontró otro mundo a redescubrir. “La ciudad ahora es moderna. Salvo que el español cambió mucho. La gente habla diferente”, comparó.

Hoy coopera como cajera. “Nosotros, por cultura, somos unidos. Este negocio es de todos”, resaltó.

La familia destaca que no buscan hacerse millonarios. Solo quieren que les alcance para vivir y estar tranquilos en Concepción.

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