Economía y Negocios

Economistas se alinean con alza del PIB 2018 proyectado por la Ocde

Por: Edgardo Mora | 29 de Noviembre 2017
Fotografía: Archivo

Los riesgos están asociados a una caída de la inversión en infraestructura, la evolución de las materias primas y con la situación de socios comerciales como China y EE.UU.

De acuerdo con el último informe semestral de la Ocde, Chile puede llegar a crecer 2,9%, esto es, una décima más que la anterior proyección de 2,8% de hace seis meses.

Lo anterior basado en que las exportaciones y la inversión privada aumenten, mejore la demanda externa y se mantenga una Política Monetaria flexible, entre otras condiciones.

Es así como para Ariel Yévenes, economista de la Universidad del Bío Bío resaltó: “en general, dado el paulatino mejoramiento que se ha venido evidenciando en las condiciones económicas internacionales, es posible proyectar que la economía chilena también se correlacione a estos resultados, conforme puedan irse registrando un mejoramiento en el precio de commodities, por cierto, ligado a su incremento en la demanda internacional”.

No obstante lo expuesto, indicó Yévenez, “cabe notar que aún en el plano interno persiste una inversión privada muy desacelerada, lo que complejiza el panorama en cuanto a una recuperación más acelerada del dinamismo económico”.

Por otro lado el economista de la UBB planteó además que “de persistir este factor de lentitud en la generación de proyectos de inversión, es probable que no logre capitalizarse del todo el incremento de crecimiento que pueda proyectarse y, por tanto, sigue siendo factor clave la generación de condiciones que permitan una recuperación más decisiva de la inversión, tanto para generar un ritmo de crecimiento más acelerado y sostenido, como por sobre todo para generar un incremento más sostenible en el empleo, con plazas de trabajo de mayor calidad relativa respecto de lo actual, donde persiste la generación de empleo por cuenta propia”, aclaró.

Por su parte, Karin Bravo, directora de Advance de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad San Sebastián de Concepción, observó que “las proyecciones de la Ocde van en la misma dirección que lo entregado en el último informe de Política Monetaria del Banco Central (Ipom de septiembre 2017), donde se indica que nuestra economía tendrá un mejor desempeño económico en cuanto a crecimiento para el 2018 (rango del 2,5% al 3,5% según el Banco Central). Ambas proyecciones coinciden que este mayor crecimiento se justifica porque la inversión retornará a sus tasas de crecimiento y por el favorable escenario externo en cuanto a demanda”.

En tanto, desde la Universidad Andrés Bello, Unab,  Camilo Cornejo, magister en finanzas, señaló: “los datos de solidez fiscal y económica del gigante de Asia, China, han entregado tranquilidad a los mercados financieros e inversión, y así, a la proyección del precio del cobre, el cual se espera que se encuentra en un valor medio (cotización de futuros) de USD$2,96/Libra, bajo las proyecciones actuales de demanda internacional. Por tanto, es de esperar que exista mayor crecimiento en 2018”.

Además, dijo Cornejo, “nos encontramos en un ciclo económico alcista, el cual, se debe adoptar tomando posiciones “agresivas” frente a la inversión nacional e internacional, pero bajo estricto régimen fiscal, evitando caer en excesos de endeudamiento público”.

Riesgos Asociados

En cuanto a los riesgos para el próximo año, Karin Bravo planteó que “desde mediados del 2016  se observa una baja en los sectores construcción y obras, lo que ha impactado en las tasas de desempleo en varias regiones del país y si no se aprueban nuevos proyectos, puede seguir impactando” y que “respecto a la evolución de las materias primas, dependemos en gran medida de la comercialización externa de commodities, cuyos precios se determinan en los mercados internacionales”.

Por su parte, Camilo Cornejo de la Unab, explicó: “la dependencia directa de nuestro país de los commodities provoca, sin duda, inestabilidad según los ciclos macroeconómicos, tal como se vivió a finales del año 2015 y la apreciación, sobre los $700 pesos, del dólar, lo que provoca efectos directos en los datos internos país e incrementos en el costo de los productos importados, por lo cual, las políticas fiscales deben ser dirigida al fortalecimiento interno de la industria y la generación de profesionales capacitados e investigación, de ésta forma los países desarrollados (Japón, Corea del Sur, entre otros) han logrado dar solidez a su economía, disminuyendo la fluctuación del PIB y de la inversión social”.

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