Cultura y Espectáculos

“Por las Concepciones que no tuve” de Melania Lynch: una muestra que cierra un ciclo de trabajo

Exposición se exhibe en Artistas del Acero y la artista comentó los detalles de esta colección.

Por: Ricardo Cárcamo | 06 de Julio 2019
Fotografía: Cedida

Dos años y medio de trabajo, ligados a temas personales que detonaron en su proceso creativo, le tomaron a Melania Lynch desarrollar una propuesta que tuvo como resultado cuatro exposiciones. La última de ellas, por su título, tenía que venir a la ciudad, según cuenta la artista. Y ese deseo pudo cumplirse en la sala de Artistas del Acero, donde desde el 24 de junio se exhibe “Por las concepciones que no tuve”.

“Soy bien gitana, siempre me ando moviendo. Nunca había expuesto allá y la temática que estaba trabajando tenía que ver con la palabra concepción. Entonces, busqué distintas salas, postulé por conducto regular y en Artistas del Acero me dieron la posibilidad de exponer, lo que me tiene muy contenta”, señaló Lynch.

Sobre la temática de la exposición, Lynch detalló que “es la última de una serie de muestras, que antes contempló una en Quillota, otra en Santiago y una en Moscú, Rusia. Y concluye con una instalación que consta de 120 culebras de madera, que están colgando a una distancia pequeña del muro, creando una especie como de marea de serpientes, que llegan donde una niña que está al lado de una puerta”.

Al respecto, agregó que “en los muros chicos que están al frente, hay una selección de trabajos con pinturas y dibujos, que mostré como parte de las muestras anteriores. Entonces, hay una especie de narrativa de los proceso de producción de las cuatro exposiciones”.

Daniela Berger, curadora de la muestra, señaló en el texto de presentación que “para esta exposición, Lynch genera una instalación hecha en base a serpientes y pinturas, obra que se conecta con una cualidad onírica como en el campo de acción que propuso enérgicamente el surrealismo; donde se abren nuevas e infinitas posibilidades del imaginario humano que abraza lo que no controla. Lo que Jung llamaba la sombra”.

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