Cultura y Espectáculos

Streaming for me: Casi por amor a la música

Las plataformas digitales son el gran canal por donde circular, se escucha y mueve lo que hace un artista o banda hoy en día. Estar fuera de este sistema es como no existir, y para ser parte del juego hay que seguir sus reglas, siendo la principal que una gran ganancia monetaria, viene de la mano de una alta cantidad de reproducciones. En este sentido, a nivel local se sobrevive y se es parte de este negocio por pasión, convicción y coraje más que por dinero.

Por: Mauricio Maldonado | 14 de Abril 2019
Fotografía: Andrés Oreña P.

“La piratería, el compartir archivos y el streaming han disminuido las cifras de venta de discos pagos de forma drástica, y cada artista aguantó el golpe de una manera diferente. En mi opinión, la música no debería ser gratis, y mi predicción es que los artistas y sus discográficas algún día van a decidir cuál es el precio de un álbum. Espero que no se subestimen o desvaloricen su arte”. Fueron las palabras, el 2015, de la norteamericana Taylor Swift al Wall Street Journal, luego de sacar todo su catálogo de discos de la plataforma de Spotify.

Palabras que reflejan con exactitud, y son una especie de radiografía, cómo es la industria y el negocio de la música hoy. Aunque tema aparte es que el servicio de streaming le ofreció luego una cierta disculpa a la cantante y reincorporó sus trabajos, obteniendo millones de reproducciones y, por ende, muchas ganancias.

“Las plataformas de streaming pagan un monto muy bajo por reproducción, que depende más allá del trato que hagan los artistas o sellos con ellas. Como no hay mucho contacto directo, depende del canal que sea. Por ejemplo, Spotify paga un monto determinado, mientras que Deezer paga otro. Tarifas promedio, porque en el fondo su pago dependerá, entre otras cosas, del país desde donde se reproduce, si fue con una cuenta gratuita o premium. Pero son cifras bajas y estándar a nivel global. Más que nada muchos artistas usan estas plataformas para difundirse y darse a conocer más que generar recursos”, comenta Sebastián Milos, director de PortalDisc.

Añadió que “en el caso de Spotify, paga más o menos 1, 6 pesos por reproducción en promedio. No es cada artista negocie de forma individual con Spotify u otra plataforma una cifra determinada, lo definen ellos de forma más unilateral en base a los ingresos publicitarios obtenidos, a la cantidad de cuentas premium que haya, etc”.

Palabras que se condicen con lo que expresa Guillermo Fernández, cantante y guitarrista de la banda local Piroclastos, quienes con casi tres años de trayectoria, más que pensar en un beneficio monetario y vivir de la música, con estar relacionados a alguna plataforma digital buscan que el proyecto sea conocido.

“Te da otro plus el estar dentro de las plataformas digitales, si buscas a un artista salen relacionados a otros, y así la gente llega a tu música o viceversa te escuchan a ti y así llegan a otras bandas cercanas. Igual es bacán porque te pueden incluir dentro de alguna lista, nosotros por ejemplo estamos en una de solo artistas chilenos, lo que igual suma visualizaciones y muchos más se vayan interesando en tu música. Es una buena plataforma en ese sentido, pero no para lucrar, tienes que tener demasiadas visitas para que te paguen un porcentaje y a los grupos más independientes y emergentes no nos llega nada”, destacó.

A Rodrigo Álvarez, connotado músico de jazz local, desde hace más de dos años tiene sus álbumes “Concepción” y “Creciente” en las plataformas digitales. No le ha reportado un mayor beneficio monetario. Es más: no ha recibido ni un peso hasta el momento.

“Gracias a MIC –Asociación de Músicos Independientes de Concepción– di con unas personas que daban unos códigos para obtener descuentos para subir tu música a una plataforma llamada CD Baby, que te la distribuyen por cerca de 15 servicios de streaming. Hice esta especie de trámite, incluso pagué una cifra mínima, pero no he visto nada, ni un peso. No hay un mayor beneficio, sabiendo que la gente lo escuche para mí es una gran satisfacción. Jamás he recibido algún correo o mensaje por parte de ellos, por ejemplo, informándome de las visualizaciones que han tenido mis discos, nada”.

ALEJANDRO VENEGAS, de Julius Popper, aseguró que las plataformas sí pueden generar ingresos, pero para ello se debe trabajar mucho.

La popularidad manda

Contrario al testimonio de Álvarez es lo que señala Alejandro Venegas, vocalista de la banda Julius Popper, quien apunta lo beneficioso y más ordenado que es el sistema a través de las plataformas digitales.

“Sin duda es una tremenda herramienta que antes no existía, nos reporta ‘lucas’ mensualmente. Aunque todo depende del trabajo que tú hagas, de dónde lograste, por ejemplo, meter tus canciones. En lo personal me contacté con la plataforma Creanauta, cualquier músico o artista puede subir su música, eso sí hay que llegar a un trato con ellos. O sea, por ejemplo, recibir el 80% de lo que genere y el resto para la empresa o plataforma, la que monitorea el movimiento de tu trabajo”.

Añadió que “ha sido una gran ayuda, a modo de ejemplo, aparecemos en el ranking de Spotify por zona, en el top 1, 2 y 3 de los más escuchados en nuestra rama, que es el rock pop. Pero también obedece a un trabajo de largo aliento para que la gente nos escuchara a través del streaming. Tocamos en todos los lugares posibles y buscamos las herramientas para hacernos lo más conocido posible, una labor casi de puerta a puerta, además hay que estar encima del asunto para que funcione como uno espera, pendiente de la actividad que genera tu trabajo en internet, por ejemplo”.

Jorge Meza, cabeza y creador del sello Sur Pop, corrobora que dentro de este nuevo panorama, los músicos o bandas no llegan directamente a las plataformas: son esas empresas o “agregadores” con las que se llega a acuerdo y tratos específicos, pero igual todo se reduce a la cantidad de reproducciones que tenga la banda o artista.

“Altafonte es una de las más importantes en Latinoamérica que trabaja con artistas súper conocidos, pero por ejemplo, ellos de toda la plata que puedas generar por streaming, se quedan con el 30% y el resto es para el artista o grupo, pero todo esto pensando cuando tienes millones de reproducciones. Depende del éxito de la banda, el trabajo de marketing que esté asociado a la propuesta musical, el tema de las tarifas es algo estandarizado. Gana el que tiene más reproducciones. Por ejemplo, Paloma Mami, sin aún tener un disco, sólo un par de temas, sus reproducciones alcanzan los 30 a 40 millones de reproducciones, y es lo que recomiendan también hoy en día los expertos en música: lo mejor no es sacar larga duraciones, sino singles o EP’s”.

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