Cultura y Espectáculos

Spider-Man: Un nuevo universo

La mejor película de Spider-Man a la fecha. El Óscar a Mejor Largometraje Animado puede estar aquí.

Por: Esteban Andaur | 30 de Diciembre 2018
Fotografía: Filme

Otra franquicia de universos extendidos suena más que excesivo. O sea, ¿cuánto más dinero necesita hacer Marvel Entertainment para quedar conforme? Pero el hecho es que Spider-Man: Un nuevo universo es una gran historia; y es orgánica, teniendo en cuenta que tiene tres directores: Bob Persichetti, Peter Ramsey y Rodney Rothman. Este último escribió el guion junto a Phil Lord, y éste coprodujo el largometraje junto a su habitual compañero Christopher Miller. Al final, cuando a este extravagante dúo de realizadores le dan rienda suelta y lo dejan hacer su trabajo, tenemos trabajos bullentes, coloridos y significativos (o sea, aún es una lástima lo de Han Solo: Una historia de Star Wars [2018]).

Un proyecto tan ambicioso como éste precisaba de numerosas mentes creativas, y el trabajo fue hecho por gente que amaba a este superhéroe y decidió rendirle honores como nunca se había hecho antes. Spider-Man: Un nuevo universo vaticina un espléndido futuro para el Hombre Araña en el cine, lo mejor de Marvel este año, y quizá sea la mejor adaptación de Spidey al cine.

El nuevo universo del título es el Spider-Verse (o Universo Araña); es decir, diferentes realidades alternativas que contienen versiones propias de Spider-Man, y en esta película, todas convergen en una de estas realidades, la del protagonista y nuevo tipo en el traje de araña, el adolescente Miles Morales

La primera cosa que me sorprendió fue el logo de Marvel al principio. La imagen se altera, como descomponiéndose (al igual que las versiones de Spider-Man fuera de sus respectivas dimensiones), y entre cuadros vemos imágenes de arte pop, y pensé en Roy Lichtenstein. Han habido bastantes ejemplos de un tratamiento visual pop en las películas de Marvel (y en las de DC también), mas la animación es el terreno idóneo para trasladar las historietas a la pantalla grande; la única diferencia sustancial es el movimiento. Las exquisitas imágenes, realizadas en CG, poseen motivos de puntos de semitono, y fondos y primeros planos desenfocados, que adquieren la textura del 3D sin las gafas.

Miles es el nuevo Spider-Man en su dimensión, luego de que Peter Parker muere; pero después llega otro Peter Parker. Gwen e s Spider-Woman. Y Peter Porker, o Spider-Ham, con efectos de sonidos de un Cartoon Cartoon y armas que deben ser marca Acme. Spider-Man Noir es el detective, salido de historietas negras; por supuesto que lo ve todo en blanco y negro, ¡él está dibujado en blanco y negro!; y Nicolas Cage, a cargo de darle voz, hace un gran trabajo emulando el acento de los actores clásicos del cine negro. Y está Peni Parker y su traje biomecánico e inteligente, SP//dr; es japonesa, ¡su diseño es de anime!, y se comunica con su traje a través de telepatía. Y la tía May emerge como una inesperada heroína de acción; su voz la provee Lily Tomlin.

El enérgico montaje nos cautiva, utilizando, por ejemplo, paneles de cómics como transiciones, y la banda sonora urbana es expresiva de lo que a Miles le gusta escuchar. Con un reparto estelar de voces, incluyendo a Brian Tyree Henry, Mahershala Ali y Hailee Steinfeld, y con un sentido homenaje a Stan Lee (quien contribuyó un genial cameo), esto no es como nada que hayas visto. En parte fan service, en parte homenaje serio, el filme revitaliza a Peter Parker y derivados con estilo y originalidad, y con amor por su lugar en la cultura pop. Aunque el final nos promete una nueva franquicia, no deja cabos sueltos gratuitamente; no exige una secuela y se sostiene por sí sola. Y esta vez vale la pena esperar la escena poscréditos, es Marvel-ous.

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