Cultura y Espectáculos

Adiós al último chansonnier de la canción romántica

Cerca de 800 canciones de su autoría y 70 filmes, uno de ellos rodado en Chile, forman parte de su legado. Concepción también supo de su talento, tras su recordada visita de 2009.

Por: Ángel Rogel | 02 de Octubre 2018
Fotografía: Cedida

“Quizás ‘Venecia’ ya no sea la misma sin tí, y la ‘Bohemia de París’ alegre, loca y gris recupere su glamour perdido. Quizás los ‘Recuerdos del ayer’, al añorar tu voz no mueran nunca. ¿Y ‘Quién’, ahora que te has ido, querrá borrar tu huella sin caer vencido?”.

El párrafo que inicia este artículo lo escribió el cantautor penquista, radicado en Alemania, Pablo Ardouin, quien de esta forma se refirió a la muerte del cantante, compositor y actor francés de origen armenio Charles Aznavour. El ícono de la canción francesa murió a los 94 años.

“Era uno de los últimos grandes chansonniers”, comentó Ardouin  y en su opinión, “el primero en demostrar que una voz áspera y quebrada podía conquistar una audiencia mundial”.

“A pesar que la crítica intentó destruirlo, porque salía de los cánones de la canción francesa, tildándolo como el ‘enano con voz ronca’, logró con un arduo trabajo, serio y consecuente, auténtico y valiente, dejar para la posteridad más de mil 300 canciones de su autoría y la imagen de un artista excepcional”, apuntó el creador penquista.

Y vaya que  valió su porfía y consecuencia, porque Aznavour dejó para la posteridad más de mil 400 canciones grabadas, 800 de su autoría y, muchas de ellas (“Venecia sin ti”, “La Bohemia”, “She”, “Quien”, “La mamma”, “Y por tanto” y un largo etc.) clásicos que traspasaron generaciones.

Junto con plasmar sus canciones en cerca de 500 discos, escribió tres libros autobiográficos y participó de 70 películas, entre ellas “Disparen sobre el pianista (1960), del célebre Francois Truffaut.

“Actuó en una película que se filmó en Chile, en Arica, se llama ‘La rata de América’ (1963), con la Marie Laforet”, recordó el periodista Rodrigo Pincheira.

Sobre el legado del francés, el profesional habló de su elegancia, de su valentía para abordar la contigencia, y por cierto, lo mucho que influyó, más allá de los estilos, en los grandes referentes de la canción romántica latinoamericana, “de Serrat para abajo… Y bueno, pienso en Sandro o Leonardo Favio. La performance y la forma de cantar influyó. Armando Manzanero es otro”.

“Su verdadero apellido es Aznavourián, de origen armenio, y trabajó mucho tiempo, desde los 60 para adelante por la causa de los armenios en el mundo”, agregó.

En 2009, como parte de su gira de despedida (que no fue tal, pues se siguió presentando por el mundo, aunque esporádicamente), estuvo en Concepción. Y lo hizo ante un gran marco de público, pese a que el precio de las entradas más caras llegó a $150 mil.

La cantante y compositora Susana Lépez, quien ofició como su traductora, estuvo cerca del francés en su visita a Concepción. Cuenta que lo llevaron a conocer la bahía en Talcahuano, fue de compras y se mostró cercano con quienes se acercaron a él.

Recordó, además, que le confidenció que años antes había escuchado a la cantante Myriam Hernández y la invitó a cantar con él, pero que grande fue su sorpresa  al no recibir ninguna respuesta.

Sobre su legado, comentó: “Él es uno de los grandes. Uno de los más grandes de Francia y el mundo. El legado que nos deja es tremendamente valioso, no creo que haya otro igual él, en especial, desde la vereda de la canción romántica”.

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