Cultura y Espectáculos

Conversatorio Creativo “La Memoria del Agua”: Una leyenda contada con letras y danza

Por: Diario Concepción | 24 de Noviembre 2017
Fotografía: Gentileza PatagonMedia.

Hoy, en la Ucsc, se realizará una actividad en torno al libro que narra la historia de Llacolén.

Por: R. Cárcamo y M. Maldonado

Fue una obra que escribió hace casi dos décadas, pero en el último tiempo ha adquirido nueva vida. Y es que “La memoria del agua”, libro de Violeta Cáceres, inspiró una muestra de grabados y pinturas del mismo nombre, y ahora dio pie a un proyecto de danza que se presentará hoy, desde las 19 horas, en un conversatorio creativo en la Ucsc.

Junto a la lectura de Violeta Cáceres, habrá una escenificación del Ballet San Pedro de la Paz, dirigido por el maestro Charles Benner. “Para mí es un privilegio. Es tan inesperado esto que ha ocurrido con el libro, porque yo escribí en 1999, el profesor Mauricio Ostria me hizo el prólogo, él lo llevó a varios congresos en Europa. En una primera oportunidad, la asociación de pintores y escultores me preguntaron si podían hacer una exposición. Y ahora, casi fortuitamente, Gonzalo Muñoz, que trabaja en la Ucsc, le gustó el trabajo y tenía la idea de hacer algo basado en la leyenda de Llacolén, pero no había muchos antecedentes”, señaló la autora del libro.

Al respecto, agregó que “se hizo una coreografía, vi un avance hace tiempo y estaba bien bonita, ahora está mucho más depurado el proyecto. Además, se rescató la música de Enrique Soro, y es un privilegio todo esto la verdad”.

En cuanto al libro, Cáceres indicó que “trata de la leyenda de Llacolén. Cuando lo hice pensé cómo sentiría una mujer de la tierra, una mujer mapuche de la época, ante un ser que no tenían un idioma en común, más allá de lo gestual. La leyenda dice que Llacolén se enamoró de un español, entonces no debía haber nada que remitiera a la cultura occidental, solo la fuerza de la Tierra, de la naturaleza”.

Sobre su unión con las letras, contó que “siempre tuve la inquietud literaria. Me gustaba la escritura, pero mi familia tenía el prejuicio que si me dedicaba al arte me iba a morir de hambre. Cuando estudiaba Química y Farmacia en la UdeC me iba a los talleres de literatura, ahí conocí a Mario Rodríguez, María Nieves Alonso y Tulio Mendoza, y ya en la Ucsc comencé a organizar los ciclos de tertulias”.

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