Cultura y Espectáculos

Circuito de cueca brava en Concepción: un movimiento que zapatea firme en la capital regional

Por: César Herrera | 20 de Septiembre 2017
Fotografía: Los Pelagatos | Facebook

Las celebraciones por las Fiestas Patrias chilenas acaban de terminar. Sin embargo, hay cientos de apasionados cuequeros que no cesan de tocar, bailar y cantar a viva voz este ritmo tradicional que desde hace varios años se tomó el Gran Concepción.

Diversos espacios han sido utilizados por artistas locales que con garra y amor a la música chilena dieron nueva vida a la cueca, baile nacional que durante décadas se danzó y tocó de manera solemne y tradicional, que ahora es cercana y popular, además de ser demandada durante todo el año.

Así lo expresa Enrique de Penco, músico fundador de los Parroquianos de Urbina, una de las bandas propulsoras de la cueca brava en el Gran Concepción. El artista con más de una década de trayectoria en el circuito, comenta que desde 2008, año de la fundación de los Parroquianos de Urbina, no han parado de tocar. A pesar del buen momento que viven, sus inicios no fueron fáciles.

“Era muy difícil meterse con ese tipo de cueca en todas partes, porque nadie la conocía, por lo que no se abrían las puertas”, afirma Enrique, detallando que cuando comenzó en el mundo de la cueca, el estilo que predominaba era la de campeonato, un formato más tradicional y formal.

No obstante, con el pasar de los años, el lanzamiento de un disco y un escenario con diversos músicos que apuntaban a recautivar a los oyentes con la cueca, vio cómo este tradicional género se tomaba bares, fiestas y encendía nuevamente a jóvenes.

“Gracias a algunos locales se han abierto hartos lugares en Concepción. Antes no había espacio para la cueca. Lo único que se conocía era la cueca tradicional de los conjuntos folclóricos o también de la cueca urbana, más romántica, esa que suena con más instrumentos como batería o teclado y juegos de voces. No había lo que hoy se llama cueca brava”, detalla Enrique.

Un “pelagato” que se atrevió

En 2011 un joven universitario inserto en el mundo del folclor local conoció cuecas que hablaban de los barrios, de las situaciones que día a día se viven en las poblaciones del país, aquellas que se calificaban como “bravas”.

Mauricio Martínez, uno de los fundadores de Los Pelagatos, nominada al Pandero de Oro como banda revelación, sintió la necesidad que crear cuecas que reflejaran sus propias vivencias, dando un giro local a un género que se había desarrollado durante años en la zona central del país.

“Nosotros quisimos componer, porque muchos grupos tocaban cuecas que se hacían en Santiago y creíamos que había que crear cueca que aportara a nuestra identidad y estilo” asegura el músico penquista, quien agrega: “Yo les dije a mis compañeros que aquí en Hualpencillo (en aquellos años) hay muchas historias con las que se podrían hacer cuecas entretenidas y con esa ‘choreza’ que tiene la cueca brava”.

Primeros escenarios

Con Los Pelagatos ya formados, comenzaron las primeras tocatas. En ellas notaron que el público miraba con curiosidad este nuevo estilo de cuecas, mas sin deseos de bailar. “A todas las tocatas íbamos con la polola de alguien que saliera a bailar, como para romper el hielo y la gente se atreviera”, revela Martínez.

Durante dos años debían explicar a los asistentes la variante de cueca que tocaban, la que principalmente trata de bailar “como les guste y disfrutar el momento”, dice Mauricio.

Esta situación cambió cuando el dueño de La Bodeguita de Nicanor, Daniel Gómez, los llamó para tocar en el local.

Su repertorio en aquellos años se basaba principalmente de cuecas y cumbias. Estas últimas las tocaban con el objetivo de conseguir encender el ambiente y sacar al público a la pista de baile. La combinación gustó a los asistentes lo que generó que Los Pelagatos se presentaran en La Bodeguita cada viernes. “Era un reventón, gente que bailaba y gritaba. Y ahí la gente se atrevió a bailar cueca, había muchos que no bailaban desde la época del colegio”, detalla Martínez.

Una Bodega que abrió puertas

Daniel Gómez fundó La Bodeguita de Nicanor en 2012 con un objetivo: ofrecer un espacio de esparcimiento a quienes disfrutan de la música y folclor latinoamericano en Concepción. Esta premisa, que aún se mantiene vigente en el local, sirvió para que diversos músicos, nacionales y locales, presentaran propuestas diferentes, entre ellas la cueca chora o brava.

“En el camino me di cuenta que cuando ponía una cueca todos comenzaban a aplaudir, empecé a invitar a artistas y la reacción fue inmediata. Encontramos que había un nicho importante bajo la cueca brava, cueca chora, que acerca al joven y le quita el estereotipo de la tradicional que permite bailarla como sea”, asegura el empresario nocturno.

“Antes estaba bien marcado que había que hacer el 8 (paso de baile), usar vestimenta y cosas así. Resulta que las cuecas vienen de las chinganas que es algo como la Bodeguita, que son un espacio donde se reunía la gente a expresarse”, agrega Gómez.

Bodeguita de Nicanor | Facebook

Un movimiento que sigue creciendo

El trabajo de años ha permitido que jóvenes promesas alcancen el estatus de referentes de la cueca penquista. Ya en 2017, músicos como Fabiola González “La Chiganera”, Samy de Conce, La Canarito, Choro Boro, o agrupaciones como Los Pate’ Cueca, Los Parroquianos de Urbina o Los Pelagatos, son demandados todo el año para diferentes eventos y presentaciones tanto en la Región como fuera de ella.

Ellos son parte de un movimiento que continúa en crecimiento y que cada semana celebra la pasión por la música a través de diferentes lotes. “La Rueda Penquista”, por ejemplo, es una agrupación que se junta todos los jueves en el local “La Legión” de Concepción, donde convocan cerca de 200 personas cada semana para bailar y cantar la cueca.

Asimismo, existe “San Pedro a la Chilena”, quienes al igual que los miembros de “La Rueda Penquista”, se reúnen una vez por semana (martes) a disfrutar del folclor y la música de raíces.

“Gente que le gusta la cueca hay harta. Lo que este estilo propone o aporta es el canto a la rueda que es romper la barrera entre el escenario y la pista de baile, de esta manera el público también se vuelve cantor”, explica Mauricio Martínez de Los Pelagatos.

Los entrevistados coinciden que el actual momento de la cueca brava en Concepción no es una moda pasajera, sino una inquietud de cientos de personas de conocer más allá de lo que se ofrece en la formación tradicional. “Estamos trabajando para que a la gente le gusta la cueca cada día más”, promete Enrique de Penco.

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