La iniciativa de Inversiones San Carlos SpA proyecta una inversión de US$ 420 millones para generar 154,4 MW mediante una central de pasada tipo run-of-river.
• Inversiones San Carlos SpA ingresó al SEA el Estudio de Impacto Ambiental de una nueva central hidroeléctrica de pasada de 154,4 MW en el río Biobío, con una inversión de US$ 420 millones.
• Las obras abarcarán 694 hectáreas en el límite de Los Ángeles y Mulchén (sector San Carlos de Purén), proyectando una vida útil que concluiría en octubre de 2084.
• El titular aseguró en su EIA que el diseño no requiere grandes represas e incorporó un Plan Maestro tras realizar cuatro jornadas de participación ciudadana temprana con comunidades locales e indígenas.
Un nuevo megaproyecto de generación energética inició su tramitación ambiental en la zona. Se trata del Estudio de Impacto Ambiental (EIA) de la “Central Hidroeléctrica San Carlos”, ingresado formalmente ante el Servicio de Evaluación de Impacto Ambiental (SEA) de la Región del Biobío por la empresa Inversiones San Carlos SpA, con una inversión estimada de US$ 420 millones.
La iniciativa contempla la construcción y operación de una central de pasada del tipo run-of-river de baja caída, diseñada para alcanzar una capacidad instalada de 154,4 MW en el río Biobío. Según consigna el documento ingresado al SEA, las partes y obras se emplazarán “en el límite de las comunas de Los Ángeles y Mulchén, en la provincia y región del Biobío, específicamente en la localidad de San Carlos de Purén”, a unos 1.200 metros aguas arriba del antiguo puente de la Ruta 5 Sur (actual Ruta Q-619).

El diseño considera una superficie total de intervención de 694,05 hectáreas (682 ha de obras permanentes y 29 ha temporales). Contará con tres turbogeneradores tipo Kaplan: dos principales para un caudal de 660 m³/s y una unidad secundaria de 90 m³/s destinada al uso del caudal ecológico, totalizando un caudal nominal de 750 m³/s con una caída bruta de 22,5 metros. La energía se inyectará al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) a través de una subestación elevadora y una línea de alta tensión de 650 metros hacia la S/E Mulchén.
En cuanto a sus plazos, el estudio fija una vida útil de 54,6 años —con 43 meses de construcción, 50 años de operación y 12 meses de cierre—, por lo que se estima que la obra esté terminada en octubre de 2084. Durante la fase de edificación demandará un promedio de 490 trabajadores y un peak de 906 operarios.
El EIA fundamenta la localización señalando que “el área inmediata presenta características morfológicas favorables controladas por la actividad del río Biobío, que ha modelado una llanura extensa con inclinación hacia el occidente con pretiles naturales de roca en la ribera norte y en la ribera sur, que ha creado un medio físico favorable para la estabilidad de las estructuras”.

Asimismo, el documento destaca que “las centrales del tipo run-of-river no requieren la construcción de grandes represas. Esto significa que afectan menos los ecosistemas locales, reduciendo el impacto sobre la flora y fauna“, agregando que el proyecto aportará estabilidad e inercia al SEN frente a la variabilidad de otras energías renovables.
El Resumen Ejecutivo del proyecto recién ingresado afirma que “el proceso de acciones previas y Participación Ciudadana Temprana (PCT) de la Central Hidroeléctrica San Carlos estableció un vínculo temprano con organizaciones sociales, comunidades indígenas y propietarios de predios del AI SVCGH, mediante instancias de información, diálogo y relacionamiento directo a escala predial“.
El texto detalla que las cuatro jornadas de PCT levantaron inquietudes locales que “se plasmaron en el Plan Maestro del Proyecto, que reúne medidas ambientales y aportes voluntarios del Titular para mejorar espacios públicos, borde río, equipamiento comunitario e infraestructura recreativa“, además de la suscripción de convenios de colaboración en la zona.